Ansias mil de aquellos veranos
cuando relámpagos y truenos
jugaban por las tardes
en la concavidad de tu cielo.
El redondel de los palcos
de coloxche' y de huanos,
matizado con los colores
del huipil de las mestizas,
y el grito emocionado
cuando el torero cae embestido,
hoy se encaprichan con la nostalgia.
Ansiedad de sentimientos
de este corazón envejecido.
Noches aquellas de octubre,
cuando mi vida vestìa
su ropa adolescente
y entre carruseles se perdía,
cuales estrellas fugaces
los voladores de bomba
y de luces.
Recuerdos tatuados en mi alma.
Un dìa, de tu lado partì
Soñando vanas ilusiones,
hoy el tiempo y la distancia
reclaman a mi conciencia
la cobardìa de aquel ayer.
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Si a ti, pudiera regresar,
sin medida te amarìa,
con pasión te entregarìa
todo el resto de mi vida.
Si a tì, pudiera regresar…
El despertar del horizonte
pintando el plumaje de los cardenales
y las calandrias, desde el gran campanario
de tu insigne torre colonial, admirarìa.
De jùbilo llenarìa mi alma,
proclamarìa por los cuatro vientos,
que la sangre AH CANUL,
es torrente en mis venas.
Xaman ik', noojol ik'
Lak'in ik', chik'in ik',
tiixe'es u lu'umil in baakel
ich u k'àaxil i kì'ichkelem Calkinì.
De las manos de la rosa de los vientos,
mis cenizas abonen los montes
de mi linda tierra calkiniense.
Del poemario Mar de Sueños. |