Juan del Mar

Te voy a contar un cuento
que tiene sabor a mar
un cuento bajo del cielo
hecho de amor y de sal.
Juan Canul era su nombre
y le decían Juan del Mar,
por sus ojos de esmeralda
como las aguas del mar.
Una princesa los ojos
de Juan Canul deslumbró
mas Juan era un indio pobre,
pescador de San Román.
En su canoa con remos
a diario va Juan al mar,
y al despuntar los luceros
alumbran su navegar.
Juan Canul echa sus redes
hacia las aguas del mar
y en vez de pensar en peces
sueña en ojos de cristal.
Sueña en su torso desnudo
ya curtido por el sol,
que mil besos lo acarician
y apaciguan su dolor.
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Sueña y sueña en la princesa
porque enamorado está,
en la princesa que en tierra
a otro su amor dará.
Sueña Juan, y los luceros
su sueño alumbrando están,
le dicen quedo al oído:
la princesa te amará.
Sueña Juan, mientras las olas
encrespándose ya están,
y amenazan con quitarle
la vida a Juan en el mar.
Cada ola es un caballo
marino de sol y sal,
y en la cresta Juan galopa
a conquistar el amor.
Vence a rudos capitanes
que pretenden deslumbrar,
a la amada de sus sueños
en quien piensa Juan del Mar.
Y entre sus brazos hercúleos
de tanto el remo golpear,
Juan abraza a su princesa
y se pone a susurrar.
En esta tierra marina
construiré nuestro hogar,
y los peces de colores
nuestra vida alegrarán.
Los murmullos de las olas
serán canciones de amor,
que arrullarán tus sentidos
en la inmensidad del mar.
Y los rayos de la luna
nuestra senda alumbrarán,
y jugarán nuestros hijos
con las estrellas de mar.
Sueña Juan, mientras las olas
se lo empiezan a tragar,
con la canoa y sus remos
y las redes de pescar.
Aquí termina ya el cuento
del marino Juan Canul,
que soñando en su princesa
perdió la vida en el mar. |