Según historiadores la población de Calkiní
fue fundada en el año de 1541, los trabajos de
construcción del templo católico de esta
ciudad, iniciaron en el año de 1548, aprovechando
los conocimientos que tenía como arquitecto Fray
Luís de Villalpando, junto con él llegaron
Fray Lorenzo de Bienvenida, Fray Luis Melchor de Benavente
y Fray Juan de Herrerra, los nativos conociendo la bondad
de los frailes iniciaron los trabajos; en 1549 Villalpando
fue enviado a construir el convento de Conkal, Yuc.,
quedando al frente de la obra Fray Luis M. de Benavente,
quienes después decidieron poner el nombre de
San Luis Obispo en honor a Fray Luis De Villalpando.
Una
obra monumental que se yergue majestuosa en un altillo
de la plaza principal de la ciudad, su maravilloso conjunto
lo componen una serie de construcciones que dan una
idea de fortaleza por sus gruesas paredes, sus altos
techos, túneles y otros recónditos lugares,
donde se guardan tal vez documentos, o vestigios de
su construcción, se dice que habitaban 35 frailes
franciscanos que enseñaban la doctrina cristiana,
quienes se propagaban la fe, evangelizando a los habitantes
de lejanas tierras peninsulares, que acudían
a ser registrados, (nacimientos, defunciones, bodas,
bautizos, etc.) como lo comprueban los archivos de la
iglesia que en parte se conservan actualmente.
Una
construcción que cuenta con varias naves unidas
entre sí, de anchas paredes y hechas de un material
muy fuerte, a base de resinas y materiales pétreos
propios de la región, el templo luce su única
torre (esta se construyó en 1774) que se enseñorea
a los 4 puntos cardinales de la comarca, la cual se
puede observar desde cualquier lugar de la ciudad.
El
templo fue inaugurado el 13 de septiembre de 1776, la
capilla se terminó el 29 de julio de 1861 y la
primera misa oficiada al aire libre fue en 1561.
La
construcción consta de una nave principal, la
cual se une a un domo o cúpula que por su forma
se le conoce como la “media naranja” en
su interior se ubica el Altar mayor, al poniente la
capilla del “Cristo de la Misericordia”
o del ”Santísimo”. Al oriente se
encuentra la sacristía baja, e innumerables habitaciones
tanto abajo como arriba.
En
los interiores del templo se considera una obra de arte:
“El retablo” joya artística de madera
del siglo XVI que constituye la decoración del
altar mayor y notables imágenes de bulto, en
medio la de San Luis Obispo patrono de Calkiní,
el Cristo de la Misericordia, la Virgen de los Dolores
y la escultura suigéneris de la Guadalupana,
Además del “púlpito” tallado
hermosamente en piedra y madera en donde han subido
grandes oradores religiosos, un bellísimo altar
tallado en madera de la “Purísima Concepción”,
un hermoso “Baptisterio” con una original
pila bautismal tallada en piedra, los coros arriba de
la entrada del templo donde se sube a través
de una empinada escalera, lo mismo para subir al campanario
por una escalera de caracol, estupendamente tallada
en piedra.
Una
magnifica construcción arquitectónica,
la cual se yergue altiva, luciendo su majestuosidad,
que a pesar de más de cuatro siglos y medio de
antigüedad, se mantiene fuerte e indeleble al paso
del tiempo, considerado como uno de los conventos más
hermosos de la península de Yucatán.
Como
podrá usted observar aquí tenemos el origen
del templo de San Luis Obispo, que ha sido mudo testigo
del acontecer histórico de este lugar, un faro
de espiritualidad, que guía con su luz el camino
y destino de nuestros antepasados, los presentes y los
venideros, recinto donde se han elevado plegarias por
la salud, y por una mejor vida, mismas que han quedado
impregnadas en la atmósfera de sus paredes, ha
visto pasar momentos importantes de la vida del lugar,
como fusilamientos, epidemias mortales, paso de tropas
de guerra, ordenaciones sacerdotales y votos de castidad,
matrimonios, bautizos, llegada de personajes, etc. etc.
Un lugar lleno de historias que viven en las almas y
mentes de quienes lo vivieron y para las presentes generaciones,
que escribirán su propia historia, en este devenir
del tiempo que pasa, pero que nunca termina. Bendita
tierra donde nací, que Dios te aguarde para siempre
Calkiní…
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