El corazón de Ah' Canul - 40
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EDITORIAL
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Nada sucede antes de tiempo, todo está para darse en el preciso momento, quiérase o no, así es, y en todo lo que sucede está regido para que así sea, refiero esto porque hay acontecimientos del que somos parte como entes sociales para que puedan llevarse a cabo. Sin embargo, parece ser que lo vemos llanamente cómo sucede a través de la mortalidad de los ojos, pero que pueden ser de pequeñas acciones a trascendentales.

Cuánta riqueza tenemos culturalmente hablando, mucho, sólo hay que buscarla y mostrarla al mundo. A partir del 2012 comenzó a florecer de nueva cuenta la inquietud por rescatar, difundir, fortalecer y promover nuestra cultura maya. En esta ocasión se toma particularmente el tema de “Los Cantares de Dzitbalché”. Llegó el momento de que este importante y valioso legado maya tenga un espacio fijo para su exposición permanente, en la ciudad que lleva su nombre, Dzitbalché.

Ahora, su pueblo es su custodio, sus habitantes serán los depositarios, los encargados para velar su conservación y su difusión. Esta asociación civil ha contribuido de gran manera para que pudiera lograrse, estará abierta para que toda la población los conozca, sale de la estantería de algunos pocos para su gente.

El municipio de Calkiní es un suspiro universal de cultura, su vida costumbrista merece estar en los óleos, en los cantos, en las plumas de sus grandes artistas; el mosaico de tradiciones tiene sus espacios en el tiempo, sus gremios, la tradición religiosa que da vida a su extenso parque durante el mes de octubre, en el que te pierdes en el laberinto de aromas, colores y ruidos. El temor alegre hacia los fuegos artificiales, son experiencias y anécdotas para contarse en las vidas personales, pero como un todo en la vida de un pueblo.

El mes de octubre de este año 2015 pasará a ser una hoja importantísima para el municipio, los pasos dados hasta ahora son el albor de días más luminosos.