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El dragón:
mítico ser de la antigüedad,
fiera bestia, aquella,
aterrorizaba a aldeas y aldeanos
al escupir,
lanzaba terribles llamas de fuego
quemaba todo,
destruía todo,
desaparecía todo,
cruel e insaciable,
así pasó a la historia.
Hoy en la gran metrópoli,
de pronto:
en una esquina transitada,
un dragón,
sí, un dragón,
es verdad un dragón … humano
también lanzaba fuego por la boca
su cara ennegrecida,
su ropaje miserable
como la piel del mítico,
volvía a escupir fuego,
quemaba la vergüenza social,
quemaba el orgullo nacional,
quemaba los linajes pudientes,
quemaba el rol político,
a todos quemaba,
sí, el dragón mexicano,
no era mito, era real,
de carne y hueso
más hueso que carne,
pedía lo que le correspondía,
pero, ¿qué le correspondía?
Una parte de la miseria. |