El corazón de Ah' Canul - 6
 
No. 6
La cocina es cultura: Manifestación indígena y popular 2ª Parte
Jesús Zúñiga Bautista
 

De acuerdo con los diversos escritos revisados acerca de la vida y cultura de los mayas, podemos afirmar que ha sido uno de los pueblos mesoamericanos que se ha alimentado bien y de forma equilibrada. Un pueblo que alcanzó un alto grado de refinamiento en su civilización y, por lo tanto, también en su alimentación.

La dieta era sencilla y comían poco en su vida cotidiana. Por el contrario, en las ceremonias, fiestas o bodas, la dieta era espléndida; preparaban gran cantidad de guisos (aves silvestres y animales domésticos con legumbres, carne de venado o armadillo, etc.) y hacían el balché que, ingerido en grandes cantidades, produce el mismo efecto que cualquier otra bebida embriagante. En estos convivios el pueblo comía, bebía y participaba en la preparación de los platillos especiales.

Con el desarrollo de la agricultura, la caza y la pesca, tuvieron acceso a una enorme variedad de productos utilizados para su alimentación; por lo que la dieta estaba constituida por los diversos grupos de alimentos necesarios: proteínas, vitaminas y minerales. Las calorías las consumían de la miel de abeja y de la grasa que obtenían de la pepita de calabaza “k’un”, pepita molida con tomate “siquil’ paac”, “took tzel”, ibes con pepita molida y su cocimiento era sobre piedras calientes, cintún.

El cultivo del maíz ”ixi’n” estaba asociado a la práctica religiosa, y fue la actividad por excelencia de los mayas, constituía la base de su alimentación y de su economía; el maíz y los productos de la milpa se ofrendaban a los dioses para implorar su ayuda o manifestar su agradecimiento. Ejemplo: las ofrendas del hanicool y “saca’a” bebida con los granos de maíz enteros y cacao sin nixtamalizacion, el atole nuevo “ac´saá” en el mes de noviembre, el “is´’ hua´" (tortilla con manteca, sal y con masa nueva).

Aun en la actualidad, la cocina tradicional maya está constituida a base de maíz; ejemplo: el “pozole” y el “chocozacán” y en la elaboración de varios guisos todavía emplean el horno bajo tierra.

Con la convivencia de las culturas maya y española se dio inicio al intercambio de productos de tierra y de mar, animales, especias y hierbas de olor, hecho que enriqueció considerablemente la cultura culinaria de ambas civilizaciones. La sabiduría maya en el arte de la cocina, unida a la incorporación de productos europeos, dio origen a la cocina campechana, que hoy se distingue por ser una de las más variadas y exquisitas del mundo.

La cocina campechana es muy amplia en sazones y sabores, por donde quiera que se pruebe. El antojito distrae y de lo que se trata es de abrir el apetito, para disfrutar después la oferta de lo que se pesca y caza, para luego reposar la comida en la hamaca. Hay también un orden de la presentación de los platillos. Se puede comenzar con un ceviche, seguir con una ensalada de mariscos o unas manitas de cangrejo, y sabemos que por ahí puede venir más tarde un armadillo en adobo o kol o un pipián de venado, salpicón de venado.

Entre otros ingredientes de importancia están las hojas de la chaya, un arbusto tropical con los que se confecciona el brazo de reina, refresco de chaya y el frijolito verde “x’pelón”, con el que se hacen tamales colados y torteados de pollo y puerco, envueltos en hojas del plátano o de maíz “joloch”.

Un platillo muy Campechano que no es un antojito propiamente, pero que es una variedad del tamal, resulta ser el “pibipollo” que se sirve para el día de todos los fieles difuntos junto con los tradicionales “chanchamitos” (empanadas tortillas fritas, rellenas de sesos de puerco).