El corazón de Ah' Canul - 7
 
No. 7
San Miguel Kucab
Hermilo Interián Flores
 

San Miguel Kucab es uno de los barrios que forman la ciudad de Calkiní, quizás uno de los de más tradición, se encuentra ubicado entre la calle 18 y la ventitrés que es una de las salidas que conducen a la carretera federal, mejor conocida entre los vecinos como el desvío.

El nombre de este barrio se deriva del arcángel Miguel, uno de los guardianes de Dios, que con su espada flamígera arrojó al infierno a Satanás, según la interpretación de las sagradas escrituras por parte de los teólogos, pero, por qué se tomó de este personaje bíblico. Cuentan los vecinos ancestrales de esta populosa colonia que hace ya algunas décadas, en lo que es ahora el parque recreativo, existió un pequeño nicho u oratorio en el que se encontraba una estatuilla de madera labrada y policromada de una sola pieza de al menos cincuenta centímetros de altura, que representaba al santo en una posición de victoria sobre el diablo, algunas personas que tuvieron la oportunidad de tenerlo en sus manos y que conocen sobre el arte sacro consideraban que dicha estatuilla pertenecía al siglo XVIII, lamentablemente a pesar de las indagaciones realizadas entre los vecinos no se sabe quien o quienes lo dejaron ahí, la gente se encomendaba a él al pasar por ahí, por lo que su popularidad para proteger a los habitantes de todo mal crecía día con día.

También se tiene conocimiento de lo que ahora es el parque infantil, cerca del pozo, existió una cooperativa en la cual se ofrecían pruductos básicos para la alimentación y que los fines de semana ofrecía carne fresca de res, cuentan que esta cooperativa desapareció por los malos manejos que hicieron de ella los dirigentes y que la mandaron quemar para así no entregar cuentas a los socios, aquí surge una anécdota muy curiosa ya que en esa cooperativa se sorprendió a un niño que entraba a robar los productos, fue remitido a las autoridades y posteriormente lo dejaron en libertad, porque lo adoptaron personas de respeto de la comunidad calkiniense y lo hicieron un hombre de bien a pesar de que cambió de residencia él dice que hasta la fecha él es de San Miguel Kucab ya que ahí enterró su tuch (ombligo) también es curioso reconocer en este barrio a personajes de la fauna silvestre y doméstica y uno que otro gentilicio ya que se tiene por costumbre poner apodos a sus habitantes, como es el caso de: chujún, el misho, zotz, chulo, cubano y otros más.

Cuentan nuestros informantes que en este barrio frente a la capilla del santo sólo existía un camino de trilla, pero que al acercarse la fecha del festejo del santo patrono, se limpiaba toda la explanada y emparejaban el suelo rellenándolo de sascab (especie de tierra blanca), para compactarlo le solicitaban a Don Eudaldo Pereyra una enorme rueda metálica, la cual giraban entre varias personas y así dejar listo el escenario en el que se llevarían a cabo las festividades tanto religiosas como culturales, también se realizaban corridas de toros entre los terrenos de Don Aquilino Zapata, José Herrera y Armando Ordóñez, entre los socios se dedicaban a bajar las albarradas (bardas hechas de piedras) y luego armar los palcos, los toros se traían del interior del país, así como también se contrataban a los toreros de fama de la época.