Nuestras tradiciones, desdibujadas.
Resuena en la lejanía calkiniense el estallido seco de una sucesión de voladores que anuncia la antesala del primer gremio de octubre en el barrio de Kucab, bajo el halo protector de San Miguel Arcángel. Uno de los barrios de más antigua cepa, al igual que Kilakán (Kinlakam), congregado en la tierra Ah Canul por misioneros franciscanos como un medio estratégico para facilitar su evangelización.
El Cristo de la Misericordia ha sido instalado a un lado del altar mayor el 21 de septiembre pasado ante escasos creyentes por causa del Coronavirus 19 que ha venido a alterar la tranquilidad de la patria chica. Ceremoniales religiosos y profanos seguirán con las mismas medidas precautorias de salud, a pesar de haberse declarado oficialmente como el primer estado en semáforo verde. La salud es eminentemente prioritaria, y las medidas no son menores. Y los Finados están también en este cuadro de desolación colectiva.
Que se recuerde es la primera vez que se mutila la continuidad de estas celebraciones, practicadas desde hace mucho tiempo y, en consecuencia, desdibujando esa fe inquebrantable de los calkinienses por sus tradiciones. La música de charangas y de gala en duelo masivo; la policromía de estandartes, adornos, y banderitas de papel china ondearán en la soledad pública; los dispositivos pirotécnicos que matizaban de colores el firmamento, incoloros e invisibles. Un novenario de octubre entristecido por una pandemia eventual y dañina que destrozó corazones sumiéndolos en el dolor, angustia y miedo. Y lo positivo, la experiencia obtenida para contrarrestar las potenciales enfermedades pandémicas que no dejarán de presentarse por causa de esa densidad demográfica que hoy asuela a los seres humanos.
Los novenarios de octubre y los Finados no se disolverán para siempre, seguirán anclados con resistol cinco mil en el alma del pueblo Ah Canul, y cuando desaparezca por completo esta contingencia de salud, en los próximos años se redoblarán de ánimo, sabor y algarabía nuestras tradiciones por el tiempo perdido en este octubre del 2020.