El Corazón de Ah' Canul - 71
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Otrora función de las Sociedades Culturales, Recreativas y Deportivas de Calkiní.

Fue evidente en que las primeras sociedades Culturales, Recreativas y Deportivas en Calkiní, cuyo auge fue en la Era del Vapor, funcionaron a toda máquina. El deporte y la cultura rebasaron los límites del éxito, convirtiéndose a final de cuentas en los símbolos que distinguieron al terruño. Como sucedió con la Sociedad Aurora que en el área del béisbol y la cultura logró destacar extraordinariamente, no sólo en el ámbito local sino nacional e internacional (como fue en el béisbol).

Fue tanta la explosividad del muestrario cultural calkiniense que dio origen a que se le bautizara con el apelativo “El Atenas del Camino Real”, como aún se le conoce. Aunque hoy, sólo quedan pavesas.

De aquellos nobles objetivos románticos, obtenidos con esfuerzo, amor y buen gusto, se han trocado en otras intenciones de orden mercantilista traducidas en fiestas sociales o para apoyos en actividades políticas para fortalecer futuros intereses.

De esa promotora del arte y la cultura ha mermado sus ímpetus; si acaso cintilan titubeantes lucecitas de buenas intenciones. No obstante, que en Calkiní es fértil sementera para sembrar y tonificar toda clase de actividades debido a la presencia de escuelas de distintos niveles prestas a recoger en su regazo el desarrollo físico y cultural que se les pudiera brindar.

Las oportunidades siempre están presentes para la reconciliación con el arte y la tradición, tales como las fiestas populares de los barrios y de la ciudad (vaquerías), fechas conmemorativas, el Fortalecimiento de la Campechanía, el intercambio con otras sociedades del mismo tipo; en fin, se cuenta con una enorme variedad de ideas que pudieran aprovecharse para exterminar el desánimo y el conformismo. Sería muy loable que se recuperaran los propósitos originales que le dieron vida.

Urge el renacimiento de las sociedades cuya presencia se haga imprescindible en todas las prácticas para la conservación del patrimonio cultural o de otra índole, ya sea como coadyuvantes o coordinadoras de tal modo que revitalicen el espíritu sabihondo de esta tierra de los Ah Canul, ya de por sí censurada por su dejadez plasmada en una expresión jocosa y aguda que dice: “El apenas del Camino Real”.

Desde luego que esta tarea no es muy fácil, pues los tiempos han cambiado y los intereses de la juventud (material humano para salvaguardar la cultura) ya no son los de antes; sin embargo, esa situación podría moldearse si se apela al amor por la tierra. Una muestra de ese esfuerzo, que se ha notado a leguas, lo ha demostrado la “Aurora”que no ha cejado, aunque disminuido un poco, en organizar trabajos de diferentes especies para la preservación del prestigio local que un día ganó a pulso. ¿Y las demás sociedades qué…?

Vale la pena intentarlo, sólo es cuestión de voluntad, amor a la sociedad y al suelo original.