El corazón de Ah' Canul - 9
 
No. 9
El Calendario Gregoriano
Felipe J. Castellanos Arcila
 
 

Ciclo de Charlas sobre la obra periodística de Iván E. Turriza Pinto, organizado por la Asociación Civil "El Corazón de Ah Canul”.

A la memoria de nuestro compañero Iván en el primer aniversario de su fallecimiento.

Para comprender con mayor precisión el manejo del Calendario Gregoriano, que es el que usamos en la actualidad, es necesario remontarse a los calendarios que lo anteceden, el Romano y el Juliano.

 

El Calendario Romano.

Contaba con 304 días distribuidos en 10 meses, de 30 y 31 días, al final de cada mes se le agregaban días a fin de ajustarlo al calendario solar, con criterios políticos más que astronómicos.

El año iniciaba en Martiu, (Marzo), mes de Marte, Dios de la Guerra, con el cual se iniciaba la primavera.

A partir del año 153 a. C. se toma como inicio el 1o. de Junuarios, mes del Dios Jano, correspondiente al actual mes de Enero,- cabe señalarse que algunos investigadores ubican el hecho en tiempos posteriores.-- y siguiendo el orden: Febrauris (Febrero), mes de la purificación, Martius ( Marzo), Apriles (Abril), Maius (Mayo), mes del dios de la abundancia; Iunius (Junio), mes de la Diosa Juno; Septembris (Septiembre), el séptimo mes; Octobris (Octubre), el octavo mes; Novembris (Noviembre), el noveno mes; y Decembris (Diciembre) el décimo y último mes.

Los reajustes mensuales, para tratar de coincidir con el año trópico, no evitaron el desfase del tiempo, por lo que aproximadamente en el año 47 a. C. el Emperador romano Julio César, pidió al astrónomo griego Sostígenes de Alejandría, la elaboración de un nuevo calendario.

 

El Calendario Juliano.

Para el nuevo calendario se acordó que todos los años contaran de 365 días divididos en 12 meses y que cada 4 años se contarían 366 días. En el año 45 a. C. a fin de compensar los 80 días perdidos, con el anterior Calendario, ese primer año contó con 445 días y se le llamó el Año de la Confusión.

Al calendario juliano, se le agregaron los meses de Julio, en honor a Cayo Julio Cesar, y Agosto, en honor a Octavio Augusto, con este nombre a partir del año 23 a. C, ambos de 31 días, que le fueron restados al mes de Febrero, que inicialmente contaba con 30. El día a agregar cada 4 años se le asignó al mismo mes de Febrero, entre el día 23, llamado sexto calendas, y el día 24, así al día 366 se le llamó bis-sexto calendas, de ahí el nombre de año bisiesto.

El Calendario fue dado a conocer y difundido por todo el Imperio Romano, en el año 46 e iniciándose en el año 45 a C, Año de la Confusión, con el nombre de Calendario Juliano.

Calígula, Nerón, Domiciano y Carlo Magno impusieron cambios en los nombres de los meses, que no perduraron con el tiempo.

Los visigodos -Carlo Magno-llamaron a los días en forma numérica, que posteriormente suplió la costumbre de llamarles de acuerdo al Santoral.

Día de Lázaro, Día de San Francisco, etc.

En el año 325 d. C. se acordó la celebración de la Pascua para el domingo siguiente a la primera luna llena, después del equinoccio de primavera.

En el año 331 d. C. Constantino introdujo la semana de 7 días, existente en el calendario egipcio.

 

El Calendario Gregoriano.

El calendario juliano consideraba que el año trópico estaba constituido por: 365.25 días, o sea de 365 días, 6 horas.

Cuando en realidad el año trópico cuenta con 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45.16 segundos.

Esos poco más de 11 minutos contados adicionales a cada año, al año de 1582 acumularon un error de aproximadamente 10 días, por lo que el Papa Gregorio XIII, encargó a matemáticos de la Universidad de Salamanca, corregir los errores del anterior.

La propuesta de los universitarios salmantinos al Papa, fue la que a continuación se señala:

Para corregir el error de los 10 días desfasados, se suprimirían éstos al año de la enmienda, 1582, así el Papa Gregorio XII ordenó que al día 4 de octubre le prosiguiera el 15, y para evitar que el error continuara, se adoptó la solución siguiente: Dado de que la adopción del año de 365 días y sus bisiestos de 366, dejaban un desfase de 11 minutos y 14 segundos que acumulados en un período de 400 años, daban la suma de 74 horas, 53 minutos y 20 segundos o sea poco más de 3 días, se acordó suprimir en ese período de 400 años, tres años bisiestos, en los años seculares (los años de fin de siglo) que no fueran divisibles, de manera exacta, entre 400. Así 1700, 1800 y 1900 no fueron bisiestos y sí el 2000, por ser divisible con el ciclo de 400 años. De esta manera el año gregoriano tiene un error de 26 segundos anuales, que representan un error de 1.2 días, en 4000 años. Error que ya se encargarán otros de corregir, si es que logramos, como género humano, subsistir a pesar de nuestro empeño de no respetar a la naturaleza y hacer de nuestro mundo un lugar inhabitable, o nuestro ingenio nos lleve quizá a un nuevo calendario, que empiece a contabilizar con el período en que el hombre abandonó la Tierra para trasladarse a vivir a otros mundos. A propósito el Calendario Maya es más exacto que el Gregoriano, usado en la actualidad.

Fuentes de información:
www. calendario juliano (Goglee).
El Calendario Gregoriano. Artículo publicado por Iván Turriza Pinto en el Periódico Tribuna de Campeche, Año 2005.