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Ciclo de Charlas sobre la obra periodística de
Iván E. Turriza Pinto, organizado por la Asociación
Civil "El Corazón de Ah Canul”.
A
la memoria de nuestro compañero Iván en
el primer aniversario de su fallecimiento.
Para
comprender con mayor precisión el manejo del
Calendario Gregoriano, que es el que usamos en la actualidad,
es necesario remontarse a los calendarios que lo anteceden,
el Romano y el Juliano.
El
Calendario Romano.
Contaba
con 304 días distribuidos en 10 meses, de 30
y 31 días, al final de cada mes se le agregaban
días a fin de ajustarlo al calendario solar,
con criterios políticos más que astronómicos.
El
año iniciaba en Martiu, (Marzo), mes de Marte,
Dios de la Guerra, con el cual se iniciaba la primavera.
A
partir del año 153 a. C. se toma como inicio
el 1o. de Junuarios, mes del Dios Jano, correspondiente
al actual mes de Enero,- cabe señalarse que algunos
investigadores ubican el hecho en tiempos posteriores.--
y siguiendo el orden: Febrauris (Febrero), mes de la
purificación, Martius ( Marzo), Apriles (Abril),
Maius (Mayo), mes del dios de la abundancia; Iunius
(Junio), mes de la Diosa Juno; Septembris (Septiembre),
el séptimo mes; Octobris (Octubre), el octavo
mes; Novembris (Noviembre), el noveno mes; y Decembris
(Diciembre) el décimo y último mes.
Los
reajustes mensuales, para tratar de coincidir con el
año trópico, no evitaron el desfase del
tiempo, por lo que aproximadamente en el año
47 a. C. el Emperador romano Julio César, pidió
al astrónomo griego Sostígenes de Alejandría,
la elaboración de un nuevo calendario.
El
Calendario Juliano.
Para
el nuevo calendario se acordó que todos los años
contaran de 365 días divididos en 12 meses y
que cada 4 años se contarían 366 días.
En el año 45 a. C. a fin de compensar los 80
días perdidos, con el anterior Calendario, ese
primer año contó con 445 días y
se le llamó el Año de la Confusión.
Al
calendario juliano, se le agregaron los meses de Julio,
en honor a Cayo Julio Cesar, y Agosto, en honor a Octavio
Augusto, con este nombre a partir del año 23
a. C, ambos de 31 días, que le fueron restados
al mes de Febrero, que inicialmente contaba con 30.
El día a agregar cada 4 años se le asignó
al mismo mes de Febrero, entre el día 23, llamado
sexto calendas, y el día 24, así al día
366 se le llamó bis-sexto calendas, de ahí
el nombre de año bisiesto.
El
Calendario fue dado a conocer y difundido por todo el
Imperio Romano, en el año 46 e iniciándose
en el año 45 a C, Año de la Confusión,
con el nombre de Calendario Juliano.
Calígula,
Nerón, Domiciano y Carlo Magno impusieron cambios
en los nombres de los meses, que no perduraron con el
tiempo.
Los
visigodos -Carlo Magno-llamaron a los días en
forma numérica, que posteriormente suplió
la costumbre de llamarles de acuerdo al Santoral.
Día
de Lázaro, Día de San Francisco, etc.
En
el año 325 d. C. se acordó la celebración
de la Pascua para el domingo siguiente a la primera
luna llena, después del equinoccio de primavera.
En
el año 331 d. C. Constantino introdujo la semana
de 7 días, existente en el calendario egipcio.
El
Calendario Gregoriano.
El
calendario juliano consideraba que el año trópico
estaba constituido por: 365.25 días, o sea de
365 días, 6 horas.
Cuando
en realidad el año trópico cuenta con
365 días, 5 horas, 48 minutos y 45.16 segundos.
Esos
poco más de 11 minutos contados adicionales a
cada año, al año de 1582 acumularon un
error de aproximadamente 10 días, por lo que
el Papa Gregorio XIII, encargó a matemáticos
de la Universidad de Salamanca, corregir los errores
del anterior.
La
propuesta de los universitarios salmantinos al Papa,
fue la que a continuación se señala:
Para
corregir el error de los 10 días desfasados,
se suprimirían éstos al año de
la enmienda, 1582, así el Papa Gregorio XII ordenó
que al día 4 de octubre le prosiguiera el 15,
y para evitar que el error continuara, se adoptó
la solución siguiente: Dado de que la adopción
del año de 365 días y sus bisiestos de
366, dejaban un desfase de 11 minutos y 14 segundos
que acumulados en un período de 400 años,
daban la suma de 74 horas, 53 minutos y 20 segundos
o sea poco más de 3 días, se acordó
suprimir en ese período de 400 años, tres
años bisiestos, en los años seculares
(los años de fin de siglo) que no fueran divisibles,
de manera exacta, entre 400. Así 1700, 1800 y
1900 no fueron bisiestos y sí el 2000, por ser
divisible con el ciclo de 400 años. De esta manera
el año gregoriano tiene un error de 26 segundos
anuales, que representan un error de 1.2 días,
en 4000 años. Error que ya se encargarán
otros de corregir, si es que logramos, como género
humano, subsistir a pesar de nuestro empeño de
no respetar a la naturaleza y hacer de nuestro mundo
un lugar inhabitable, o nuestro ingenio nos lleve quizá
a un nuevo calendario, que empiece a contabilizar con
el período en que el hombre abandonó la
Tierra para trasladarse a vivir a otros mundos. A propósito
el Calendario Maya es más exacto que el Gregoriano,
usado en la actualidad.
Fuentes
de información:
www. calendario juliano (Goglee).
El Calendario Gregoriano. Artículo publicado
por Iván Turriza Pinto en el Periódico
Tribuna de Campeche, Año 2005. |