El corazón de Ah' Canul - 9
 
No. 9
La mujer y el trabajo
Estela Hernández Sandoval
 
 

La incorporación de la mujer en el mercado laboral comenzó a darse a partir de los años sesentas del siglo pasado. Es en ese tiempo cuando se produjeron una serie de movimientos que reclamaban un replanteamiento de la sociedad, de la autoridad y de los cánones culturales. Estos grupos revolucionadores plantearon una serie de cuestionamientos que, en términos generales, propiciaron cierta liberación colectiva de los grupos marginados, entre ellos el grupo de las mujeres quienes se vieron favorecidas por un cierto grado de emancipación que les permitió aparecer en la esfera pública en diferentes roles.

Este evento cimbró las estructuras culturales e ideológicas del sistema de jerarquías establecidas por el patriarcado cuya característica principal es preponderar lo masculino sobre lo femenino; es decir se trata de una organización social basada en el ejercicio del poder por parte de los varones a partir de la estructura del grupo familiar. El hecho de que la mujer abandone lo privado e incursione en io público, ha dislocado a la familia y a la sociedad; aquélla por el relativo abandono de las tareas hogareñas, pero principalmente a los hijos, y, a ésta porque ha transfigurado las condiciones de género, esfuminándolos o trastocando tos roles desempeñados con anterioridad por las mujeres y por los hombres en situaciones familiares, lo que ha provocado confusión, en lo familiar y en lo social, e incluso, indecisión, frustración en las personas.

Aunado a lo anterior, en el plano laboral, la mujer entra en competitividad con el hombre, pero también con otras mujeres, es decir, con ambos sexos, por alcanzar los empleos o por mejorar posiciones laborales en un mundo de trabajo de pocas oportunidades, lo que hace peligrar la afirmación e identidad de los individuos, puesto que en el trabajo es donde hombres y mujeres se sienten útiles, reciben reconocimiento que les permite reafirmarse como personas.

La inserción femenina al trabajo fuera de casa, no sólo ha provocado que ella se enfrente a nuevos escenarios, también, en todo el orbe, ha incrementado el desempleo ya que hay más mano de obra, o, mayor número de personas con altas competencias para el desempeño de diferentes funciones, por si esto fuera poco, este evento, en algunos casos, ha generado salarios a la baja, para ambos, pero especialmente para la mujer, pues pese a los logros femeninos, aún no se le trata con equidad, ia cual, incluso legislada, a veces es letra muerta.

Son casi 50 años los que han transcurrido desde el momento en que, un mayor número de mujeres, se lanzó a la conquista de espacios para ella: estudia, se gradúa en universidades, o en otras instituciones superiores, desarrolla capacidades dormidas, adquiere nuevas competencias, pero, me parece oportuno preguntar, ¿desempeñan roles sociales de idéntico peso hombres y mujeres? ¿Dejaron de ponerse limitantes a las mujeres en sus aspiraciones laborales por tener la capacidad de ser madre?