En
el mes de junio pasado, por invitación hecha
a nuestra Asociación Civil, tuve la oportunidad
de participar en la presentación del libro cuyo
título es el mismo del presente escrito. Su autora
es la antropóloga Cessia Esther Chuc Uc, originaria
de la villa de Bécal, municipio de Calkiní.
Es también maya hablante. Durante algunos años
trabajó en el Centro Coordinador Maya del Instituto
Nacional Indigenista; ocupación que le permitió
compenetrarse con las comunidades del área maya
de los estados de Campeche y Quintana Roo. Actualmente
labora en la Universidad Autónoma de Campeche.
Quiso
la autora efectuar la presentación del libro
en el poblado de Nunkiní, Calkiní, Campeche
pues el contenido del texto es producto de una investigación
que durante muchos años llevó a cabo en
la citada población.
El
libro trata de Nunkiní. Nos informa de su ubicación,
su historia, su gente, sus costumbres, sus tradiciones
(los osos en el carnaval y el ts'ulik'aak), sus actividades
productivas, sus fiestas profanas, etc. es un libro
para conocer; pero para conocer muy bien a Nunkiní.
En
la obra, entre las muchas cosas, se resalta la persistencia
de rituales a través del devenir histórico
del pueblo maya y su afán de reciprocar por los
dones que de la naturaleza recibe. De cómo el
maya actual de Nunkiní, percibe que para mantener
la vida, es necesario un reciclar constante, y que sólo
restituyendo es posible la permanencia en el mundo.
Nos
hace ver como la cultura maya ha sido tan resistente
en ese poblado, que muchas manifestaciones –como
anteriormente apuntamos- han pervivido a pesar de los
embates como la conquista y la evangelización,
y en estos días a la corriente civilizadora con
sus avances tecnológicos y sociales que la comunidad
ha sabido adaptar y asimilar.
Actualmente
en Nunkiní se habla el idioma español,
pero persiste como lengua espontánea el maya.
Hay gente que viste a la usanza occidental, pero una
gran parte viste con orgullo el traje maya contemporáneo.
El 99.9 % de la población es católica,
pero los productores agropecuarios, y con ellos sus
familiares, continúan practicando los rituales
ancestrales para agradecer a los dioses de la naturaleza
(t'akumaj y el janlikool). Hay sacerdote católico
para el culto religioso cristiano, y para los rituales
de las actividades agropecuarias, está el J-meen.
Estas y otras características captadas en la
investigación hacen de Nunkiní una comunidad
muy particular, que bien puede ser tema de estudio para
lingüistas, sociólogos y antropólogos.
Glosario:
Ts'ulik' aak: hombre de fuego
J- meen: sacerdote maya
T'a kunaj: la primicia de la cosecha
Jan likool: comida de milpa |