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Ana María Munáiz de Brea, idealismo y sacrificio / Manuel Quiroga Clérigo

 
 

CUÁL DE LOS DOS (EL AROMA DE UN INTENSO AMOR). Autora: Ana María Munáiz de Brea, Edición de Blanca M. Munáiz, Madrid, 2004. 306 págs.

Al final de esta novela de afectos y sacrificios sabremos a “Cuál de los dos” se refiere la autora. Aunque en principio podremos suponer algo diferente. Lo cierto es que Ana María Munáiz de Brea, sin duda valiéndose de las experiencias de su propia y larga existencia, escribió una novela donde la vida nos sale al encuentro con toda la dulzura de un amor puro, tal vez demasiado puro, y con todo el desgarro de la inhumanidad que los propios hombres y mujeres son capaces de imprimir a sus actos.

La editora nos refiere que Ana Munáiz de Brea nació en Las Navas del Marqués (Ávila) en 1901, en el seno de una distinguida familia, y que su vida se prolongó hasta los 93 años. Puede ser que algunas de las circunstancias de su existencia, como el haberse educado en un internado de monjas o el enamoramiento de quien sería su esposo en un viaje familiar a Filipinas, o incluso alguna otra peripecia de la realidad misma de esa larga vida, hayan formado parte del bagaje literario de esta novela, extensa e intensa, donde principalmente dos protagonistas y una especie de coro, donde existen los buenos y un malo a la manera griega, forman un mosaico de final especialmente trágico pero donde, sobre todo como ya anticipa el subtítulo del libro, podemos aspirar el “aroma de un intenso amor”.

El resumen de tantas certidumbres se resume en dos líneas. Existen dos enamorados, adornados de todas las virtudes, y existe un hombre perverso que maquina sin descanso para arrebatar la felicidad a quienes se aman.

Luego estamos ante un relato algo acomodaticio, pero muy acorde con la novelística de amores desgarrados y de de circunstancias trágicas en que la autora convierte su obra. Por encima de todo está la caridad cristiana, la castidad a ultranza, las buenas maneras, la belleza repleta de perfecciones, la bondad, las riquezas, etc. Bien, la caridad parte de Blanca de Solange, la protagonista, persona adornada con todas las virtudes posibles y de su luego enamorado que derrocha el dinero a manos llenos en beneficio de los demás y de las buenas acciones. La castidad es la que impone una serie de cuestiones que se irán desvelando a lo largo del libro, como por ejemplo el hecho de que la joven no puede quedarse embarazada para evitar, como viene sucediendo a todas las mujeres de la familia, que muera en el parto, lo cual sucedió en el caso de su propia madre y de la madre de ésta. Las buenas maneras se posibilidad gracias al entorno, con un padre sabio y una educación esmerada, en el caso de la joven, y con unos deseos de mantener la vitalidad de la mejor sociedad por parte del enamorado, llámese Alejandro (Alexis) Orlorsky o Edouard Henry Alexander, y que se trata de la misma persona en virtud de una prolija explicación que nos hace la autora, y a quien Cupido anduvo persiguiendo en los inicios de su vida, como hizo con Blanca, a la sazón Condesa de la Rochelle, buenas maneras que vienen a compartir con el padre de la joven, un sabio que al principio casi abandona a la niña en un noviciado cuya Superiora es su prima Cecile, o Boris secretario de Alexis y su eterno amigo Carlos Gerard, el Obispo de Lyon, a quien Alexis, cirujano de prestigio, salva la vida, o los magníficos sirvientes o la dueña de la pensión adonde va a parar Blanca en la etapa posterior a reencontrarse con su príncipe y tras vivir un episodio tipo de cenicienta con unas mujeres nuevas ricas que recelan de la belleza de la joven. Tanta belleza en Blanca y en su amado Alexis llega a parece sobrenatural, pero a ello se unen las incontables riquezas del joven que facilitan varios hechos capaces de unir más a tan perfecta pareja, como el de acudir a la subasta en la cual el padre de la joven está a punto de perder sus posesiones y su vida, o pagar la carrera a quienes han tenido un honesto comportamiento, etc.

¿Qué más?. Asistimos a un amor único, un amor excelso, realmente imposible. Y es que alrededor hay motivos para esta imposibilidad, no sólo una mujer que tratará de perjudicar a Alexis sino salvaje y ordinario Barón de Prechac, que está dispuesto a hacer suya a la bella joven sin detenerse ante nada ni nadie. Bueno, aquí tenemos episodios de “cumbres borrascosas”, violencias de todo tipo, temores para dar y toma, pero también cientos de páginas en las cuales sólo existe el amor más puro, el afecto más desinteresado, la pasión más perfecta. O sea que en más de trescientas páginas viven todo tipo de personas y tienen lugar todo tipo de hechos, desde una inefable música de los más dulces sonidos hasta los dramas más sórdidos que es capaz de imaginar la menta humana. El final nos dejará una sensación agridulce, pero el romanticismo de todo el relato nos sugerirá que en la pluma de Ana Munáiz de Brea la existencia es tan difícil como cálido es el amor de sus protagonistas. Un bello diseño de portada de Pitti Munáiz nos adentrará en esta exaltación del amor tan real como la vida misma.

 
 

Fuente: Texto enviado por Manuel Quiroga Clérigo, de Madrid, España.