EL TRÓPICO TE DIO...
El
Trópico te dio las manos llenas
de color, de manera que a lo largo
de tu sendero no te supo amargo
el fruto, ni tuviste tantas penas.
El
Trópico te dio noches serenas
y días luminosos, todo a cargo
del sol, y del espacio que, ancho y largo,
te corrió por la sangre de las venas.
El
Trópico te dio perennes cosas,
árbol, pájaro, flor, piedras preciosas,
velas al viento y en el mar pañuelos.
Y
desde entonces, desde que naciste,
todo lo que tocabas, aun si triste,
lo llenabas de sol y azul de cielos.
MAS COLOR PARA TODO....
Más
color para todo lo que tu mano toca
el día te lo entrega con los ojos abiertos;
haces selva encantada de todos los desiertos
y altas y jubilares jaulas de toda boca.
Brota
el agua del tronco de un árbol, de la roca
en que apoyas los dedos como tu fe, despiertos,
y los rosales tristes, y los arbustos muertos,
se pueblan nuevamente de una esperanza loca.
Más
color para todos tus montes y altozanos,
y para los pinceles que Dios puso en tus manos,
y para tu mirada de canícula, para
que cuando se desplome la tarde o se resista
la noche a despedirse –oh colosal artistas¬–,
aún en la sombra mire los rasgos de tu cara.