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DE
MIRADA un tanto austera,
y actitud ceremonial,
su porte luce triunfal,
Él es de buena madera.
Siempre aprecio su manera,
de compensar mis errores,
dar alivio a mis dolores,
y prodigar su enseñanza;
la soberbia no lo alcanza,
Él es mi padre señores.
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