P o e s í a

Señor, no me deseches en el tiempo de la vejez / Hilario Collí Homá*

 
 

NACÍ CON EL SOL, cuando los arreboles
decoraron el insondable firmamento,
cuando las estrellas jugaban con los luceros
en el infinito,

y las blancas gaviotas despertaban
en las verdes palmeras,
así comenzó la mañana,

de la singular y eterna primavera.

Y el eterno reloj del tiempo,
fue marcando horas tras horas todo el día,
el diminuto ruiseñor rompiendo el silencio
con su dulce melodía,

así fui creciendo,
cual pajarillo en su cálido nido,
el amor no me abandonó,

de eso estoy seguro, no dudo.

La primavera de la vida
fue cambiando cada día,
te alejas de mi lado cada momento,
¡Oh, dulce melodía!

¿Cómo quisiera descubrir el secreto de la
juventud eterna?
¡Esa mañana florida que no se aleje

de mi ventana!

Comprendo que la vida se va a su divino
ocaso,
cuántos consejos escuché en mi juventud

pero a ninguno hice caso;
sólo Dios, escucha mis plegarias
en el silencio de la noche,

Dios misericordioso,

nunca me escucha con reproches.

Cada día mi sendero se va cerrando
con punzantes espinas,
los pajarillos no sé si cantan

en las frescas mañanas,
¿dónde se fue la primavera
que con sus flores perfumaban

mi sendero?

Se fue silenciosamente de mi lado,

cual anhelado tesoro.

Ahora clamo con súplica excelsa
al Señor de la vida,
que cuida mis pasos
,
en el lóbrego y viejo sendero,
mi vida tiene precio divino
,
es anhelado tesoro,
en este tiempo sólo Dios me espera,
el autor de la vida.

¡Oh, Señor!

Te suplico comprendas mis flaquezas de
una vez,
la tarde se va acercando en silencio
,
me alcanzó la vejez;
Señor quiero descansar en tu seno,
cual cálido nido,
sé que me amas en la vejez,
de esa gran verdad no dudo.

 
 
*Hilario Collí Homá nació en Bécal, en 1928. / Fuente: Voces de mi tierra. Seis poetas becaleños. Edición del Ayuntamiento de Calkiní y de la familia Villanueva Durán. Bécal, Calkiní, Campeche, 2005. 90 p.