P o e s í a

De la dicha al dicho / Víctor Corcoba Herrero

 
 

Ante la audiencia de la vida,
-¡Santa Justicia!-
declaro a la pintura,
como el más níveo corazón
que mueve los pinceles
para quererse, para amarse.

El tiempo se nos escapa de las manos
y el espacio se nos queda chico,
sólo las manos del artista
son capaces de hacer grande lo pequeño.

Dejad, pues, los pinceles del pintor
que escriban versos en las miradas del mundo.
Que una tierra vulgar de horizontes muertos,
nos asombra la luz y nos siembra muros.

Necesitamos el lienzo blanco,
tan blanco como la nieve ensortijada por el sol,
para que los artistas líricos del color,
dibujen cielos para vivir y amores para soñar.

Ellos, los amantes de la belleza,
son los únicos, los auténticos,
los que nos hacen brotar del alma,
el árbol de la libertad,
los que nos hacen crecer por dentro
lo que por fuera nos mata.

 
 
Fuente: Poema inédito, enviado por Víctor Corcoba Herrero: corcoba@telefónica.net. Octubre de 2006.