En
la sierra tempestad
afina el pico,
río delgado de la música,
guarumbo,
hueso reptil.
La nauyaca
se desliza en la oreja,
melodía hervor
serpentea mi carne.
El
carrizo
incendia la tarde,
la nostalgia interpreta cenizas.
El
barro pintó mis dedos,
inválida alfarería
camina el asfalto digital
de la escala s i l e n t e.
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