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Sonámbulo/ José Santiago Dzib Tuyub*

 
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Salió el sol y con ello la refrescante brisa del alba que empapa mis cabellos al dormir, siento la frescura de las gotas de las paredes que humedecen poco a poco mis tendidas manos que yacen inerte en la cavidad del manto verde que arropa mi alrededor, mis ojos temblorosos rehúyen del brillo que acalora mis pupilas diluyéndolos sin sentido. Miro, busco, trato pero no encuentro la razón de mi despertar, sonámbulo deambulo entre el mar del concreto buscándote... sin poderte hallar, las grandes montañas cimentadas una tras de otras me pierden, me sumergen, me confunden, sigo tu rastro a través de las húmedas huellas esculpidas en el lacrimoso río de piedra, que busca perderse en el ocaso del horizonte... El perfume de tu cuerpo se disipa en el ávido aire del olvido, sigo tu rastro; no quiero perderte, camino sin cesar en las pálidas tierras donde descansan los cuerpos teñidos por el umbral del destino, sigo sin rumbo... En la lejanía, creo es escuchar tu nombre, camino entre las puntiagudas piedras sembradas como maizales que crecen por donde quiera que deambulo, la pereza de mis pies se van haciendo cada vez más fuerte, siento desfallecer en cada minuto en la voluptuosa agonía, cálida muerte vestida de afrodita... El murmullo del viento me ha dicho que sola has estado sentada entre el cobijo de las sombras de los gigantes; apresuro mi marcha para poderte encontrar; las arenas del tiempo se conjugan con los cánticos de las aves que pronuncian la llegada del atardecer y con ello la soledad del crepúsculo... Ahí estás lucero de mil noches fusionándote con el paisaje astra, mi venus, mi diosa, mi reina; al fin te he encontrado, te miro como un infante mira su preciado tesoro y no me canso de contemplarte, el viento acaricia tu cabellera tendida sobre tu espalda y deja entre ver la delicadeza de tu piel, el aroma de tu cuerpo se hace presente y la belleza de tu rostro revela tu esencia de ninfa. Me miras, me sonríes, me hablas... siento perderme en la armonía de tus palabras que me envuelven en un éxtasis terrenal. Mis ojos ya cansados se disponen a dormitar, ya el calor de la noche me sumerge de nuevo a los dominios de Morfeo, el cual ha dejado a salir a su fiel amante que se dispone a iluminar con su bella luz el manto estelar.

Salió el sol y con ello la refrescante brisa del alba que empapa mis cabellos al dormir... Miro, busco, trato pero no encuentro la razón de mi despertar, sonámbulo deambulo por la eternidad...

 
 
*José Santiago Dzib Tuyub nació en Calkiní, Campeche, el 22 de febrero de 1981. En el 2003, egresó como Licenciado en Historia, de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Campeche. Fuente: Texto enviado por José Santiago Dzib Tuyub, el 26 de septiembre de 2008.