Están
ahí, en el suelo.
¿Acaso merecen vivir sin el aire?
¿Qué mariposas no tendrán su dulce néctar?
Están ahí
dos tulipanes
perdiendo su color flamingo
con una torre enmedio
incendiándose,
pudriéndose.
Les ofrezco plegarias
para que sobrevivan
ante lo demás agónico.
Suaves
sus delicados pétalos.
Dos tulipanes en extravío
frente a las miradas de los santos de madera.
Están ahí
esperando ser besadas
y olidas:
ofrendas a un dios.
Tulipanes,
pétalos
con los que construiré mis alas,
polen para mi cuerpo de oro
en el interior de sus corolas.
Pobres
flores agonizantes
destituidas de su mundo vegetal.
No hay agua aquí
para dejar caer gotas
sobre ellas
y quitarles su sed.
Tulipanes
o simplemente flores,
su voz me es sorda.
Intentaré transmitirles
mi humedad
para que no perezcan,
intentaré plantarlas de nuevo.
En mi corazón hay espacio,
hay vacíos
para enterrarlas.
No tiene caso morir
cuando mil cosas te miran.
Tarde o temprano
nacerán bajo tierra.
Tarde o temprano
las cortarán
por el pecado que las arrancó del Paraíso.
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*Luis
David Canul Suárez nación en Campeche, Cam., en
1981.
/ Fuente: El color de las garzas. Luis David Canul Suárez.
Ediciones Nave de Papel; Bacalar, Quintana Roo, 1996. 24 Págs. |