Entre
cocos enanos y codornices saludo la palabra –valija de Ramón
Iván Suárez Caamal;
investidura de carey, pulimento del jade.
Cierra sus ojos la selva vigilante:
Ayax corre en el patio / la ciudad es inventada por Ulises.
~
Abro
los oídos, leo el canto de los pájaros.
Mi historia recostada en la hamaca en el solar de los Ah –
Canul.
¿A dónde los chaneques, los aluxes de viento?
¿Dónde reina la iguana que al morder la sombra de
los vivos les ingiere la muerte?
Protéjanme los dioses de la mosca Yaxcach.
Juro no interferir el vuelo del pájaro Jujuy.
NO he de sentarme a la sombra del árbol cuyas hojas al
caer en el río
se convierten en peces.
~
En
el talle de las aeromozas descansa el futuro de los oráculos.
El vuelo: altísimo lamento de motores.
~
La
palabra se inscribe en las bancas del parque
Choca contra los troncos y las calles repiten:
“ey, ustedes, pregoneros, poetas, saltimbanquis,
búsquenme en el regreso del mar y en la prisa de los ciclones,
soy incendio de contrarios y sombra de mangle blanco.
Estoy en el laberinto de las mujeres y en la combustión
de los pecados.
Soy historia del día, diario inédito de la noche”.
~
A
la danza de tus muslos mis manos transparentes como el trigo de
tus entrañas.
En tiempos en que abunda la humedad y los sonidos son filosos
beso el águila despierta en la cofradía de tus humores.
Enciende la arboleda su baile de luciérnagas,
Se revisten de sabia mis heridas y absorben la respiración
agitada de todo
lo que en tierra crece y mora.
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