Ayer
recordé tu ausencia,
Señor de la palabra amiga.
Cerré los ojos
y vi tu alta figura
de vigoroso y antaño ceibo.
Me dije entonces: ¡No es cierto!
¡Juanito, el niño, está despierto
y sólo duerme en los brazos
de un esqueleto rumbero!
Al rato despertará
para contarnos su sueño.
Juan, el viejo, se ha vuelto joven
en la voz de los cuenteros.
Niño Juan:
Cuba te llora,
México está de duelo
y Campeche pirata te añora.
¡Juan Cuentero,
niño eterno!
Despierta pronto de tu sueño:
en Incidentes Melódicos del Mundo Irracional
te espera tu pueblo.
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