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La senda del drago, la globalización a debate/ - Manuel Quiroga Clérigo*

 
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LA SENDA DEL DRAGO. José Luis Sampedro, Areté, Barcelona, 2006, 479 págs.

El experimentado autor que es José Luis Sampedro nos ofrece en “La senda del drago” (Areté. Ramdonhousemondadori, Barcelona, 2006) una historia de globalización, hipocresía y amor. Ciertamente en casi quinientas apretadas páginas asistimos al relato, valiente y lírico, de Martín Vega, un autodidacta que se mueve con soltura en varios universos. De haber sido hijo de guardeses, y guarda él mismo, en una finca en España, pasa a ser funcionario de una organización internacional e incluso viaje en un barco, no tan imaginario, llamado OCCIDENTE, en el cual se va encontrando con muy interesantes personajes de la escena mundial, siendo precisamente su mentor Manuel Ruiz de Osuna quien le va presentando a aquellos con quienes luego va a tener exquisita relación. En la nómina aparece el Doctor Kolhaas, que tanto recuerda Vega a Ropraz su antiguo mentor. Kolhaas es, de padre lituano y de “una ilustre familia, importante en la historia de los Caballeros Teutónicos”. Vega, además suele invitar a sus amigos a merendar en el AUSTRO, su “bote-hogar”. En una travesía por el proceloso mar de la globalización se van cruzando con naves como CHINA, el INDO, el ISLAM y va apareciendo el temor a un ser despreciable llamado Bush, como despreciables son los integristas islámicos ya que ambos causan innecesario dolor a una humanidad ya malherida por las diversas crisis. Vega rememora sus tiempos de niñez y juveniles en un cortijo y su afecto por Beatriz, “la duquesita, un primor”. La influencia de varias teorías místicas orientales y las actitudes de algunos de los personajes que van llegando al barco, o que van encontrando en su peregrinaje, hacen que Martín un hombre madura, preocupado por la situación en que tras la atentado de las Torres Gemelas se crea en Irán y otros lugares gracias a la brutalidad de Bush y su allanamiento de estados. Ni que decir tiene que se repudia la muerte de Sadam Hussein y de sus hijos, pese a ser ellos mismos criminales confesos, la gente se moviliza contra la guerra de Irak para la cual el propio emperador yanqui se reúne con políticos amigos en Las Azores, se habla de la orfandad de los kurdos y, pese a todo, de los horizontes que abren esas determinadas místicas, como la de los monges tibetanos o de la Sublime Mâh, diosa “bañada gloriosamente por el sol”. Van llegando los jóvenes idealistas como Dina y Arno o Maggie y Armzid cada uno con su idea de futuro. A todo esto Martín dice: “Por algo ahora se comenta en la Organización Mundial del Comercio- a la que pertenece- que hay una campaña dentro de Naciones Unidas, para que nuestra nave cambie su nombre de OCCIDENTE por el de WESTERN WORLD”. A todo esta el barco sigue su periplo y nos va conduciendo hasta un lugar concreto. Dejamos atrás la primera parte, titulada precisamente “A bordo del OCCIDENTE” y entramos en la segunda que se denomina y se desarrolla en “Tenerife”. Es cuando aparece un personaje singular, Runa, sobrina de Kolhaas, quien acompaña a Vega por la isla, acercándose al Teide, conociendo lugares como el sacrificado Garachico, Teguise, Las Cañadas, Telde, etc. etc, toda esa ínsula que rodea al impresionante volcán. Otra mujer importante es la senegalesa Rachel Ferghani, que lucha por dignificar a los pueblos africanos. Cuando Runa lleva a Martín hasta Icod de los Vinos y le muestra el inmenso drago, explicándole que además de su extraña longevidad no es un árbol, pese a ser venerado por los antiguos guanches, sino “una hierba con porte corpóreo”. Entretanto el mundo sigue con su despropósitos, con sus nefastos e inútiles políticos, su gente sensata a quien nadie escucha, los inocentes que mueren en las guerras dirigidas desde despachos ovales y alentadas por personajes bajitos con bigote. El Monte Ararat sigue escondiendo el Arca de Noé porque unos ilustrados integristas han dicho que los infieles no son dignos de llegar a ella, el comercio se sigue basando en el sufrimiento de los más desfavorecidos. Etcétera. Runa y Martín Vega atraviesan momentos difíciles, a veces tiernos, otras dramáticos, como cuando Runa es ingresada grave y el joven pasa a su lado noches y noches. Al final tenemos un desenlace inesperado. Mientras la sociedad sigue con sus dolencias y los jóvenes se ven agasajados por Colas y Osuna, el drago sigue presidiendo una endiablada historia de difícil solución. Pero es que la vida es así. Y así la relata José Luis Sampedro.

 

* Manuel Quiroga Clérigo nació en Madrid, el 2 de junio de 1945. Es Doctor en Ciencias Políticas y Sociología. También es poeta, crítico literario, narrador y autor teatral. Colaborador en las principales publicaciones literarias de España e Hispanoamérica, con más de 2,000 trabajos de crítica literaria, creación poética, entrevistas, reportajes, ensayos, etc. Ha publicado los libros de poesía Fuimos pájaros rotos, Homenaje a Neruda y Vigía, entre otros. Ha participado en numerosos congresos nacionales e internacionales, conferencias, presentaciones, etc. Autor de prólogos de obras ajenas e incluido en diversas antologías, entre las que merecen citarse: 2ª Antología del Resurgimiento (Barcelona, 1980), Premio Ricardo Vega (Madrid, 1991). Es 1994, presentó el libro "Poesía Contemporánea en Lengua Maya" -compilado por su compatriota Jaime B. Rosa- en la Casa de Cultura de Calkiní. La edición fue patrocinada por cinco ayuntamientos de Valencia, España. / Fuente: Texto enviado por el autor, el 1° de febrero de 2010.