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Elmer
Cocom Noh |
Monumento
a la Madre |
He allí, justamente, en medio de la Plaza Mayor
a una madre que prodiga amor a sus hijos
tal como enseñó Jesús del Monte
en su mandamiento nuevo.
Dos son los hijos que dan fe de su existencia,
que alegran su corazón materno.
Uno la mira al rostro
y bebe de sus ojos ternura
como si fueran sus pechos.
Otro juega en su regazo
desafiando la gravedad y el vértigo.
Es el comienzo. Luego han de caminar
solos, pese a la tempestad,
como el hijo del hombre,
en las aguas de la vida.
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Fuente:
Este texto es publicado por primera vez.
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