Calkiní, 31 de enero de 2014
 
Dionisio Vela García, torero azteca que conoció Calkiní
por Gonzalo Interián Hau
 

La tauromaquia (...) con el paso de los años en estos terruños de Ah-Canul ha tenido la satisfacción de contar con la visita de numerosos toreros de renombre, que por azares del destino no llegaron a cristalizar sobre todo ante la falta de apoyo por parte de alguien que los recomendara a los empresarios. Tal es el caso que en esta ocasión expone “Antorcha Deportiva” de un personaje llegado de la capital del país y radicado en esta hospitalaria ciudad del Calkiní: Dionisio Vela García. Catalogado por muchos conocedores como uno de los mejores exponentes de la tauromaquia que llegaron por estos rumbos por ahí de los sesentas y que después de muchos recorridos por el interior del país, así como todos los lugares del Camino Real, decidió unir su vida a la que ahora es su más fiel y alegre compañera –de origen calkiniense–, doña Francisca Cuevas Pinto.

Dionisio Vela (Calkiní, 9 de febrero de 1969)
 
Entrada a la corrida de toros con la participación de Dionisio Vela
Unidad Deportiva "20 de noviembre". Calkiní, 1969
 

Muy amable, Vela García nos recibió en el restaurante “San Rafael”, de su propiedad, ubicado en la carretera federal Campeche-Mérida, a la altura del kilómetro 183. Enseguida el ambiente taurino se deja sentir y envuelve la plática que da inicio con los primeros pasos de don Dionicio Vela.

ERA DE LOS NIÑOS QUE PREPARABAN LOS CABALLOS PICADORES.

Nacido en la capital de la república, el 30 de agosto de 1939, cuyos padres don Dionisio Vela y doña Guadalupe García, vivían cerca de la monumental “Plaza de Toros México”, por lo que a la edad de 10 a 12 años, aproximadamente, nos dice alegre el entrevistado, su abuelo don Urbano Vela fue quien lo llevó a su primera fiesta y al mismo tiempo lo llevó junto con otros niños para que prepararan a los caballos antes de que el picador iniciara su trabajo. Esto provocó que poco a poco el pequeño Dionicio fuera adquiriendo el gusto por inducirse al discutido y difícil mundo de la tauromaquia.

SUS INICIOS EN LA CAPITAL DEL PAÍS.

El mismo ambiente que le fue rodeando desde pequeño motivó que a los 17 años, ante la facilidad de obtener los avíos de torero, realizaba sus prácticas en la Plaza México, con la enorme ilusión de hacer un día realidad su sueño, a lo que siempre se opusieron sus padres. Desde ese momento se preparó a conciencia para poder incursionar en la “toreada”, y fue tanto su anhelo que recibió la oportunidad de empezar sus aventuras en la plaza de todos en Apazco, Hidalgo, por ahí de 1958.

Recuerda que sus dotes de banderilla se hicieron patentes, lo que permitió recorrer lugares como Jalisco, Aguascalientes, Zacatecas, Colima, Oaxaca y muchos otros más en donde lo fueron identificando como un torero con mucho futuro. Eso bastó para que incluso visitara Guatemala, en 1960.

 
Dionisio, en el ruedo improvisado en la Unidad Deportiva "20 de noviembre". (Calkiní, 1969)
 

LE FALTÓ CAPACIDAD MENTAL EN SU PRIMERA OPORTUNIDAD.

Así llegó uno de los momentos más esperados cuando participó en una novillada de selección en Monterrey, Nuevo León, pero ante su juventud pujante uno tiene que saber llevar la situación con madurez tanto física y mental, del cual no se había preparado y los resultados no se hicieron esperar: no tuvo la suerte y apoyo deseado, por lo que continuó con su trabajo sin desesperarse y se propuso hacer más méritos por otros lugares para obtener una segunda oportunidad.

Por ahí de 1964 llegó a Campeche (Dzitbalché) en donde participó en las diferentes festividades tradicionales que se realizan por estos rumbos, llegando a ser el precursor de las primeras novilladas organizadas en esta ciudad en el improvisado ruedo de la Unidad “20 de Noviembre”, en donde recibió el decidido apoyo del alcalde don Adalberto Interián Casanova, así como de distinguidas personas como don Rubén Uribe Avilez y don Alfonso Millán.

Luego viajó al norte del país en busca de nuevas oportunidades, aunque por estos lugares fue reconocido como un gran torero haciendo recorridos por muchas plazas que le aplaudieron sus triunfos, en sus derrotas, en sus alegrías y tristezas, lo que le valió ser nuevamente identificado.

PISA LA PLAZA DE TOROS MÉXICO.

Llegó una nueva oportunidad en la anhelada Plaza. En aquel entonces tenías 32 años que aunado a ello pésimo ___ de Matencilla, provocó que su presentación pasara inadvertida y por ende que algún empresario se preocupara por apoyarlo en estos momentos que resultaron difíciles de superar, pues la suerte parecía ya no corresponderle. Al año siguiente, en 1973, decidió retirarse de los ruedos y decidió enrolarse como trabajador de Pemex en Minatitlán, Veracruz.

En 1980 decidió regresar a la tierra en la cual un día se sintió como parte de ella: Calkiní, en busca de una nueva forma de vida, instalando un restaurante en el centro de la ciudad. Poco a poco fue nuevamente reanimado a incursionar en la desaparecida Plaza de Toros “Calkiní”. Se volvió a vestir de torero y recorrió lugares como Dzitbalché, Bacabchén, Nunkiní, Tankuché, Santa Cruz, etc.

 
Dionisio Vela (Década de 1960)
 

EFECTUÓ UNA HUELGA DE HAMBRE EN 1965.

Con el propósito de obtener una oportunidad, en 1965 efectuó una huelga de hambre de 14 días con resultados infructuosos, no obstante el apoyo de personas como Kutberto Pérez, del periódico Ovaciones, y de don Enrique Pellicer, de la revista deportiva Esto. Destacando aquí que lo que hizo falta verdaderamente fue el apoyo definitivo, pues los dotes y cualidades las tenías y muestra de ello lo fue el público, que lo identificó como un gran banderillero.

MOMENTOS TRISTES.

Tal como lo representa este deporte, don Dionisio Vela nos platicó que ha pasado momentos tristes que lo pusieron a prueba sobre su carácter en los ruedos. Presenció la muerte de Fidencio Mute, cuando un toro le cortó la yugular en el redondel de Tlalnepantla. También reconoció que ha llevado golpes de toros. Tal fue el caso de una fractura en el brazo, así como revolcadas comunes, y las carreras, “cosa que siempre asimilé con un verdadero sentido práctico”.

Alternó también con otros toreros de la talla de Felipe Rosas, Guillermo Sandoval y Jaime Rangel.

De esta forma concluimos una plática con todo un señor de respeto dentro y fuera de los ruedos, pues dijo que aún con su restaurante continúa buscando nuevas formas de realizarse; por ello y como un hombre creyente que es, dio un mensaje a la juventud de ahora: “Toda la vida se debe llevar con disciplina y responsabilidad propia, pues cada quien debe preocuparse por una constante superación”.

Nos despedimos amablemente de este torero retirado, pero como todo hombre que ha vivido de los toros cuando es invitado se prepara para hacerlo como en sus mejores épocas. Destacó que ha sido invitado a participar en festividades taurinas por estos lugares.

 
Dionisio, en la corrida de toros durante la fiesta de la colonia Fátima (Calkiní, 13 de mayo de 1968)
 
 
 

Fuente: Gonzalo Interián Hau. Dionisio Vela García, torero azteca que conoció Calkiní. Periódico “Crónica”. Campeche, Cam., 12 de noviembre de 1990; página 4 / Fotos: "Pat" y autores anónimos; proporcionadas por Francisca Cuevas Pinto.