Calkiní, 20 de enero de 2021
 
Grupo "Génali" rinde homenaje póstumo a Waldemar Noh Tzec
 

En la noche del sábado 16 de enero, el grupo "Génali" rindió homenaje a uno de sus fundadores: Waldemar Noh Tzec, maestro y escritor maya fallecido en junio del año pasado. En el evento, celebrado en el estudio informativo "Nodix de Calkiní" y transmitido en vivo a través de Facebook Live, varios integrantes de la agrupación -que ajustó 47 años el 27 de diciembre de 2020- llevaron a cabo la presentación del libro "Xa'ay Bej: Senderos que se bifurcan en la obra literaria de Waldemar Noh Tzec (1949-2020)".

 
 

Quien esto comenta elaboró la muestra de obra literaria de Waldemar. Se contó con el apoyo de Ramón Iván Suárez Caamal -el otro fundador de "Génali"- y la Editorial "Nave de Papel" de Bacalar, Quintana Roo.

En la presentación del libro participaron Gaspar Herrera Farfán (moderador), Andrés Jesús González Kantún (colaborador del grupo y autor del prólogo de la obra), Élmer Cocom Noh (miembro del grupo y sobrino de Waldemar) y Gumercindo Tun Kú. En el intermedio, Luis Alfredo Canul interpretó tres melodías de su inspiración, No asistí por cuestiones de salud (como persona en riesgo ante la pandemia).

En su intervención, González Kantún leyó el prólogo del que se extracta lo siguiente: En sus creaciones literarias hay mucho qué decir. Este breviario que se presenta se intitula “Xa’ay bej”, es un florilegio de textos ornamentados en las dos lenguas maternas que abordan diversos temas (y estilos de formatos) que desembocan en el amor a la mujer, canto a los poetas, la tierra nativa con sus monumentos, a los caudillos indígenas, al zapatismo con Marcos, a los amigos con dedicatorias de reconocimiento, a la deidad solar, los momentos de lucha sindical y a la intensidad metafórica de las frutas y sus protagonistas. En fin, una obra que contiene una parte mínima de la totalidad de sus creaciones, y tal vez algunas otras que, por ese destino infausto que le tronchó la vida, se mantuvieron dormidas y que no conocieron la luz para el gozo de los lectores asiduos.

Textos plenos de cadencia y exuberantes recursos literarios, repeticiones, paralelismos, sinestesias en las estructuras versales y cadencia que le hace a uno disfrutarlos en grado preeminente, y aún más si se comprende el idioma de los abuelos originarios, son regalos reproducidos por el talento del bardo bilingüe, calkiniense. Hay un poema que se denomina “U chan k’in t’el (La fiesta del gallo sol). Es una composición panteísta, ultraterrena con un contenido comparativo del sol y un gallo en el ritual de los gajes en el amor, y la forma estructurada de los versos, una delicia con sabor perenne, con esas repeticiones de tambor, esa sintaxis nativa de anteponer el adjetivo al sustantivo le saturan de cadencia musical. Un manjar para los sentidos endurecidos.

 
 

Élmer leyó un texto breve que hice para la contraportada, y leyó el poema "Flores y abejas", uno de los sonetos iniciales de Waldemar. Luis Alfredo cantó la traducción en maya de "Llorando se fue"; además, interpretó "Fue una noche de luna" y "Se fue un poeta". Mientras que Gumercindo leyó Cecilio Chi' (maya-español), una de las creaciones publicadas por Noh Tzec en el 2008.

En la contraportada del libro, escribí: En 1988, el Grupo “Génali” publicó una de tantas minutas literarias en las que se dieran a conocer las primeras líneas de autores noveles y textos de escritores con experiencia. En esa ocasión, Waldemar -fundador de “Génali” junto con Ramón Iván Suárez Caamal- sugirió ponerle al pliego de papel el nombre de “XAAY BEH”, interpretado por él como “Senderos que se bifurcan”.

En el preámbulo del tríptico se explica: “Es fácil darse cuenta del sello borgesiano en la traducción amplia de los morfemas mayas que esta vez son nuestra sencilla distinción. El camino que andamos es el de la aventura literaria. Las constantes, temáticas y estilo son nuestras bifurcaciones”.

Como un homenaje póstumo, nace “XA’AY BEJ: Senderos que se bifurcan en la obra literaria de Waldemar Noh Tzec (1949-2020)”, donde las dualidades poesía-cuento y maya-español son las constantes de quien aprendiera y enseñara al mismo tiempo los caminos de la escritura y la declamación. En esta muestra, se reflejan impulsos iniciales y frutos maduros del quehacer en rebeldía; palabras que el autor disparó con una resortera de dos lenguajes…

Waldemar fue anfitrión de su lejanía, asiduo visitante de su pueblo al que siempre promovió; así como permanece en el corazón de su familia, permanecerá en los latidos de su obra.

 
 
 
Fotos: Capturas de pantalla durante la transmisión del evento, en Facebook Live; 16/01/2021