En
el costado derecho de la capilla hay un pocito, que fue abierto
el 10 de septiembre de 1952 al construirse los cimientos de
la iglesia. El agua que en esos momentos brotó del
suelo se dispuso (relata Manuel Herrera en su libro "Historia
Gráfica de Calkiní) para "el arreglo de
la mezcla, (...) El 13 de septiembre de 1952, el Sr. Presidente
Municipal al colocar la primera piedra, ordenó que
se ampliara el depósito de agua inagotable y se le
dio forma de pozo. El mencionado pozo, quedó dentro
de la iglesia. La noticia del pozo corrió por toda
la Península, la construcción era visitada todos
los días y el agua se solicitaba para enfermos".
El
periodista Carlos Escobar Centurión publicó
en el ejemplar No. 2 de la revista cultural "Cal-k'in"
(julio-diciembre de 1992) un artículo sobre el mismo
tema. En dos páginas da a conocer su opinión
acerca del pozo. Retoma los datos comentados por Herrera Pech,
pero los matiza y los divulga de la siguiente manera:
"El
motivo de esta nota es un detalle que ha impulsado grandemente
las festividades (de la Colonia de Fátima). Se trata
de un agua cristalina cuyo manantial brotó inesperadamente
cuando se cavaron los cimientos de la nueva iglesia (la primera,
de palos y huano, se quemó).
"Los
pueblos vecinos al conocer la noticia del nuevo manantial tuvieron
el hecho como un caso milagroso y ahora muchos acuden el día
13 de cada mes para adquirir agua "milagrosa". Como
prueba de las virtudes curativas de esta agua, cuelgan en el
templo numerosas fotografías que dan testimonio de hechos
inesperados y relacionados con enfermedades que esa agua ha
curado en los filigreses".
En
los últimos años, el pozo no tuvo agua en los
momentos de celebrarse las festividades. Se comenta que las
raíces de un almedrón (fuera del edificio), que
está sobre las venas del pozo, impedía el paso
del agua.
El
12 de mayo de 2002 el líquido asomó en el fondo
del pozo que, como se observa en la primera foto, está
tapado con una losa y se le ha colocado un brocal de concreto
y un arco de hierro. |