En su homilía, González González mencionó: hemos venido esta noche para elevar a capellanía esta capilla, y encomendarla a la Virgen de Fátima, por lo que los invito a hacer mucha oración y sacrificio, tal como lo dijo la Virgen ahí en Portugal, a los tres niños Jacinta, Lucía y Francisco, que es lo que quiere Jesús adentrarse en la oración para limpiarse de los pecados, ya que en esta vida que llevamos, están alejados de la Iglesia; muchos están en las garras del alcohol, drogas, y la corrupción de los cárteles que están metiendo veneno a los seres humanos. Los niños al ser agarrados por las autoridades de aquel tiempo los amenazaron con castigarlos si seguían contando de haber visto a una mujer muy bonita en un cerro; es una mujer hermosa que pidió hacer oración por la salvación del mundo, pero ellos siempre defendieron lo que vieron. De estas apariciones los niños que vieron a la Virgen dejaron escritas tres cartas que han sido abiertas de una en una al paso del tiempo, la última Juan Pablo II se la dio al papa Benedicto, quien la tradujo en un bellísimo documento.
Al finalizar la celebración eucarística, fue cuando declaró oficialmente a esta capilla como capellanía, donde se celebrarán misas y otros servicios litúrgicos. Siempre estará ligada a la Parroquia de San Luis Obispo. Seguidamente, el obispo se disculpó de no haber traído el documento oficial de esta elevación a capellanía de la capilla.
El coro de voces “Berith” tuvo a su cargo los cantos de la celebración.