Calkiní, 8 de noviembre de 2009
 
Breves datos históricos de San Diego de Alcalá, Santo Patrono de Nunkiní
Por Timoteo Uc Chan
 

San Diego de Alcalá nació en el pueblecito de San Nicolás del Puerto, perteneciente a la Diócesis de Sevilla, España. Sus padres fueron pobres.

Cerca de San Nicolás había un santo ermitaño y Diego le pidió que lo acepte como su discípulo, a pesar de que aún era muy joven, y desde entonces empezó a imitar a sus maestros del convento, juntos cultivaban un pequeño huerto y trabajaban en la manufactura de: cucharas, tenedores y otros utensilios de madera.

Imagen de San Diego de Alcalá, en la parroquia de Nunkiní (19/04/2009)
     

Después de varios años Diego tuvo que regresar a su casa, pero poco a poco tomó el hábito de hermano en un monasterio de los "Frailes Menores Observantes" en Arrizafa.

Después de su profesión, los superiores lo enviaron a la misión de su orden en las Islas Canarias, donde trabajó con éxito en la instrucción y conversión del pueblo.

Fue nombrado guardián del cenobio de Fuerte Ventura, que era el principal de las Islas Canarias, aunque sólo era hermano.

Después de permanecer cuatro años en esa ínsula retornó a España y vivió con gran fervor y recogimiento en diversos prioratos de los alrededores de Sevilla.

Posteriormente se celebró un jubileo en Roma, y como la canonización de San Bernardino de Siena tuvo lugar ese año, muchos franciscanos acudieron a la ciudad eterna.

Diego acompañó allá al Pontífice Alonso de Castro, lo atendió durante una peligrosa enfermedad. La diligencia con que asistió al enfermo llamó la atención de sus superiores, quienes le confiaron el cuidado de la enfermería del convento de "Ara Coeli" donde había muchos frailes enfermos.

Diego desempeñó ese oficio durante tres meses y se dice que restituyó milagrosamente la salud de varios enfermos. Los trece años que le quedaban de vida los pasó en su natal España, sobre todo en los manasterios castellanos de Salcedo y Alcalá.

En 1463, hallándose en el pueblo de Alcalá, le sobrevino su última enfermedad. Cuando estaba ya moribundo, pidió una cuerda como las que usan los franciscanos para ceñirse, se la echó al cuello, tomó en sus manos el crucifijo y pidió perdón a todos su hermanos.

Enseguida, fijando sus ojos en el crucifijo, repitió con gran ternura las palabras del himno de la cruz; "el alma a Dios dulce esclavos, dulce pondus sustinet", y expiró apaciblemente.

Era el 12 de noviembre, el rey Felipe II, que obtuvo un milagro por intercesión del hermano Diego a favor de su hijo, solicitó su canonización que tuvo lugar en 1588, fue motivo de grandes fiestas en España.

En vida se le atribuyeron varios milagros que se multiplicaron después de su muerte.

En esta localidad de Nunkiní, perteneciente al municipio de Calkiní, estado de Campeche, fue traída esta imagen por los habitantes de este pueblo que les fue entregado en la ciudad de Tekax, Yucatán, quienes lo cargaron y lo trajeron caminando atravesando selvas de los dos estados en un lapso de tiempo de dos meses a principios del siglo XX.

Desde entonces es el santo patrono de los nunkinienses y en la actualidad se le dedica 32 gremios en su honor, que comienza con su bajada de su nicho el 3 de noviembre y finaliza con su subida de nueva cuenta en su oquedad el 3 de diciembre, lo cual consta de la siguiente manera: son 30 gremios organizados por los adultos para enaltecer a las familias y 2 gremios dedicados a los niños también para honrar a los retoños o vástagos de las familias.

El primer gremio infantil entrará igual con el gremio mayor, a mediados de este mes de noviembre; y el segundo gremio infantil, que lleva por nombre "LOS DISCÍPULOS DE SAN DIEGO DE ALCALÁ", entrará la última semana de este mes junto con el gremio mayor de este día.

 
Procesión con la imagen de San Diego de Alcalá (19/04/2009)
 
 
     
Fuente: Texto proporcionado por Jesús Huchín García / Fotos: Santiago Canto Sosa; 19/04/09