Calkiní, 14 de octubre de 2006
 
Campechanidad. Sentimiento de identidad
 

Referirse a la campechanidad, es pensar en la sólida y vigorosa identidad de todos los que -por fortuna- nacimos y vivimos en algún rincón de la geografía estatal campechana. Hablar de campechanidad, significa valorar y reconocer el pasado de esta tierra, aceptar las raíces, valores y costumbres, de lo que somos y tenemos; dicho con otras palabras, es la afirmación de la identidad de lo nuestro y el sentido de pertenencia a una cultura, con los mismos orígenes.

La afirmación orgullosa de lo que somos y la expresión de nuestra cultura, tradiciones, costumbres populares y valores, definen en esencia la campechanía.

 

Los campechanos tenemos una vasta riqueza natural, un pasado prehispánico importante, un patrimonio cultural inigualable; todo ello, en su conjunto, forma parte del patrimonio intangible, que distingue a los hijos de esta tierra peninsular; grandiosa, por la majestuosidad de los vestigios mayas, en varios municipios del estado, rica en sus valores populares y poseedora de una vasta herencia cultural.Sentirse campechano, es una actitud de respeto al encanto de nuestro pasado, a la magia de la cultura maya, la evolución histórica de los pueblos del Camino Real y la habilidad artesanal de sus habitantes.

Afortunadamente, el Programa Educativo de Fortalecimiento de la Campechanidad, promovido en las escuelas públicas y particulares, ha permitido un acercamiento a los valores, tradiciones, costumbres y a la cultura del estado. Este año, una vez más, se propuso celebrar en todos los rincones de la geografía estatal, el “Mes de la campechanidad”; precisamente en el mes de octubre, como una forma de reconocer la fusión de dos culturas, el encuentro de una civilización prehispánica con una cultura europea; la fundación de ciudad capital a orillas del mar. La influencia de los españoles en la conquista, el enfrentamiento de dos lenguas, el ataque persistente de piratas; pero sobre todo, preservar el legado cultural de generaciones pasadas, edificadoras del presente que vivimos; todo eso, sin duda alguna, son valores culturales propios de nuestra identidad.

Las familias y las escuelas, son instituciones formadoras de los ciudadanos del mañana, su función educativa es tan valiosa, que ojalá, continúen promoviendo el reconocimiento y aprecio por la grandeza de nuestro pasado maya, a la que mucho debemos de lo que tenemos y por la que estamos comprometidos a participar para contribuir en su embellicimiento; protegiendo y cuidando cada uno de los patrimonios comunes: idioma, cultura, parques, jardines, recintos, iglesias y tradiciones que tanto enaltece y distingue a los campechanos, como una sociedad ávida de crecimiento, con proyectos de desarrollo, vigorosa en la lucha por la defensa de su cultura. Todos y cada uno de los que vivimos en este rincón mexicano, estamos llamados a defender lo nuestro; honrar la memoria de los personajes que en vida y con su obra, forjaron el Campeche, que hoy disfrutamos. Como dijera el doctor Ávila Reyes ¡linda tierra mía!

La historia de hoy, será el pasado de la futura generación de campechanos; por nosotros y por ellos, hoy más que antes, trabajemos con honestidad para construir la grandeza del Campeche que nos cobija.

Esta líneas, son al mismo tiempo, una invitación abierta para reafirmar nuestra identidad; sentirnos orgullosos de ser campechanos; porque sin distinción de clases sociales, ideología partidista, credo religioso, categoría de salarios, habitamos en el mismo territorio, vivimos en el mismo suelo; ante un mar generoso que adorna la capital, resguardada por murallas y ávida de paz, desarrollo y seguridad.

 
 
 
Fuente. Texto enviado por Teresita Durán; 12/10/06 / Foto: Santiago Canto Sosa; octubre de 2006