Los
campechanos tenemos una vasta riqueza natural, un pasado
prehispánico importante, un patrimonio cultural inigualable;
todo ello, en su conjunto, forma parte del patrimonio intangible,
que distingue a los hijos de esta tierra peninsular; grandiosa,
por la majestuosidad de los vestigios mayas, en varios municipios
del estado, rica en sus valores populares y poseedora de una
vasta herencia cultural.Sentirse campechano, es una actitud
de respeto al encanto de nuestro pasado, a la magia de la cultura
maya, la evolución histórica de los pueblos
del Camino Real y la habilidad artesanal de sus habitantes.
Afortunadamente,
el Programa Educativo de Fortalecimiento de la Campechanidad,
promovido en las escuelas públicas
y particulares, ha permitido un acercamiento a los valores,
tradiciones, costumbres y a la cultura del estado. Este año,
una vez más, se propuso celebrar en todos los rincones
de la geografía estatal, el “Mes de la campechanidad”;
precisamente en el mes de octubre, como una forma de reconocer
la fusión de dos culturas, el encuentro de una civilización
prehispánica con una cultura europea; la fundación
de ciudad capital a orillas del mar. La influencia de los
españoles
en la conquista, el enfrentamiento de dos lenguas, el ataque
persistente de piratas; pero sobre todo, preservar el legado
cultural de generaciones pasadas, edificadoras del presente
que vivimos; todo eso, sin duda alguna, son valores culturales
propios de nuestra identidad.
Las
familias y las escuelas, son instituciones formadoras de
los ciudadanos del mañana, su función educativa
es tan valiosa, que ojalá, continúen promoviendo
el reconocimiento y aprecio por la grandeza de nuestro pasado
maya, a la que mucho debemos de lo que tenemos y por la que
estamos comprometidos a participar para contribuir en su embellicimiento;
protegiendo y cuidando cada uno de los patrimonios comunes:
idioma, cultura, parques, jardines, recintos, iglesias y tradiciones
que tanto enaltece y distingue a los campechanos, como una
sociedad ávida de crecimiento, con proyectos de desarrollo,
vigorosa en la lucha por la defensa de su cultura. Todos y
cada uno de los que vivimos en este rincón mexicano,
estamos llamados a defender lo nuestro; honrar la memoria de
los personajes que en vida y con su obra, forjaron el Campeche,
que hoy disfrutamos. Como dijera el doctor Ávila Reyes ¡linda
tierra mía!
La
historia de hoy, será el pasado de la futura generación
de campechanos; por nosotros y por ellos, hoy más
que antes, trabajemos con honestidad para construir la grandeza
del Campeche que nos cobija.
Esta
líneas, son al mismo tiempo, una invitación
abierta para reafirmar nuestra identidad; sentirnos orgullosos
de ser campechanos; porque sin distinción de clases
sociales, ideología partidista, credo religioso, categoría
de salarios, habitamos en el mismo territorio, vivimos en el
mismo suelo; ante un mar generoso que adorna la capital, resguardada
por murallas y ávida de paz, desarrollo y seguridad. |