| El
Estado tiene la obligación de ofrecer educación
básica a todos los menores de edad, incluyendo a las
niñas y niños con discapacidad. La detección
oportuna y la atención temprana de la discapacidad, son
la pauta para que los pequeños con esta característica,
tengan mejores pronósticos en su aprendizaje y desarrollo.
Afortunadamente, los padres de bebés de alto riesgo o
con discapacidad, pueden solicitar atención en algún
servicio de educación inicial o especial, a partir de
los 45 días de nacido de sus hijos; ya sea en una escuela
oficial o incorporada a la SECUD; estas alternativas de atención,
son verdaderas opciones desde edades tempranas, así,
los niños pueden recibir estimulación necesaria,
a partir de sus características y necesidades.
Mientras,
más pronto inicie un programa de atención psicopedagógica
en los alumnos con discapacidad, el desarrollo de capacidades,
adquisición de aprendizajes y hábitos, serán
la base para la integración familiar, educativa, social;
y a futuro, la integración al medio laboral. Estas condiciones,
son necesarias para el desarrollo de los pequeños, porque
al mismo tiempo se favorece la seguridad personal, confianza,
motivación y espíritu de triunfo; pues con estas
actitudes y valores personales, los chicos con discapacidad,
sentirán aceptación por parte de la sociedad,
descubrirán el sentido de la vida, crecerán con
optimismo, para convertirse en personas productivas, independientes
y capaces; sobre todo, con deseos de salir adelante y triunfar
en la vida. Cuando las personas con discapacidad, aprovechan
las oportunidades para ir a la escuela, se capacitan, aprenden
alguna actividad u oficio, las posibilidades de tener un trabajo,
aumentan; pues adquieren herramientas básicas, para no
depender de la voluntad del prójimo, ni esperanzarse
de los programas o dependencias asistenciales.
Es
recomendable para los padres de hijos con discapacidad, informarse
de las opciones escolares existentes para los pequeños;
la ley está de su lado, tienen el derecho de solicitar
la atención educativa pertinente, según la edad
y características del menor. Esta disposición
legal, va más allá de una norma administrativa
para tramitar inscripción o certificación escolar,
tiene un sentido más humanista, social, de convivencia,
equidad y justicia social.
Afortunadamente,
durante la presente administración federal, la Secretaría
de Educación Pública, impulsó el Programa
Nacional de Fortalecimiento para la Educación Especial
y la Integración Educativa, asignando a todos los estados,
recursos económicos para crear más servicios de
educación especial, fortalecer la capacitación
y actualización de los profesores, adquirir materiales
y recursos necesarios, impulsar la sensibilización a
la comunidad, para que los padres y madres, lleven a sus hijos
a las escuelas; y los maestros de educación básica,
abran las puertas de sus escuelas para atender a las niñas,
niños o adolescentes con discapacidad. Esta medida, paulatinamente
está teniendo eco en Campeche, empiezan a generarse cambios,
en las autoridades educativas, quienes tienen la responsabilidad
de garantizar las condiciones, para que más menores tengan
un lugar en las escuelas; pues al ofrecer educación de
calidad a los alumnos con discapacidad, el beneficio es para
todos los niños del aula, no sólo para el chico
con discapacidad; ante esta situación, es necesario ofrecer
capacitación y actualización a los maestros, que
permita enriquecer sus estrategias didácticas; de esta
manera, los alumnos podrán vivenciar experiencias enriquecedoras
de aprendizaje, solidaridad y respeto.
Los
menores con discapacidad forman parte de la sociedad, son mexicanos
como usted y como yo, son seres humanos y como tal, tienen derecho
a educación; ojalá que muy pronto, en todos los
municipios y en todas las escuelas públicas de Campeche,
la “Educación sea para todos”.
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