| La
pobreza es una enfermedad de la humanidad, porque desde los
tiempos en que los humanos empezamos a vivir de manera social,
las divisiones entre las comunidades sustentadas en la posesión
de bienes económicos para su supervivencia, han aumentado
en forma exponencial el número de habitantes que tiene
el mundo y, por desgracia, esta situación no se ha podido
revertir en ninguna etapa de la historia.
Parece
paradójico que hoy, con mayor frecuencia, se habla de
globalización y desarrollo sustentable, se mejora la
tecnología de las comunicaciones de la cibernética,
se crea la estructura robótica y la ciencia médica
avanza a niveles inalcanzables, los pobres, las clases bajas
de la sociedad, los que no tienen nada, son cada vez más
pobres sin que nadie tenga la solución acertada para
revertir esta situación.
Es
un hecho que la pobreza va en aumento; los gobiernos en turno
imponen políticas para revertir dicha enfermedad, pero
al parecer siempre se avanza un paso y retroceden dos.
Se
puede creer que todo lo anterior es superficial, pero lo que
sí es real se muestra en el bolsillo de las personas,
el poder adquisitivo cada vez es menos y para ciertos sectores
sociales no resulta ni siquiera la canasta básica.
No
es que la pobreza aparezca de pronto, se genera con el paso
del tiempo, ya sea por falta de empleo regular para las personas,
pero no se puede vencer a la pobreza, si para unos significa
una cosa y para otros otra. Para desglosar este concepto nos
hacemos una pregunta: ¿Cuál es el significado
real de la pobreza?
La
Comisión económica paramédica Latina en
México nos dice que no existe una definición que
sea el consenso de esta norma, pero se puede definir la pobreza
por el valor adquisitivo de cada persona, en base a la canasta
básica que debiera consumirse por una persona; quiénes
no llegan a tener este ingreso, están considerados por
debajo de la pobreza extrema.
Si
la gente adquiere la canasta básica es considerada no
pobre. Como consecuencia, a la definición, podemos establecer
que hay pobre y no pobres, gracias a esta línea que divide
esquemáticamente a los individuos que sufren pobreza
y los que no. Sin embargo, esta manera de definir a la pobreza
crea gran discusión entre los especialistas de diversas
áreas, porque resulta complejo. Los organismos internacionales,
como el Banco Mundial, ha escogido una definición muy
genérica: el que gane menos de dos dólares, es
decir, veintidós pesos en México al día,
es pobre; y el que gane menos de un dólar o sea once
pesos, esta en extrema pobreza.
Ya
expliqué la definición de la pobreza respecto
a lo investigado, pero ¿Cuáles son los factores
principales que la causan? Uno de los principales factores es
la estructura de la economía capitalista, porque esté
ocasiona un crecimiento económico, pero no genera empleos
que es otro factor primordial de la pobreza.
Una
pauta importante, es que al no generarse empleos, la pobreza
aumenta; pero ¿Qué genera el desempleo? El avance
de la tecnología es uno de los causantes, según
datos de CEPAL; la ONU predijo hace cinco años que para
el 2005 iban a existir, aproximadamente, 1,500 millones de personas
desocupadas. Esto quiere decir que de la misma estructura industrial
productiva y tecnológica, se está produciendo
desocupación y, por lo tanto, se está generando
la pobreza.
Y
ante un cuadro tan sobrio, queda preguntarnos: ¿Hacia
dónde nos conduce este escenario?
Es
evidente que la sociedad a futuro requerirá grandes cambios
y transformaciones, porque de otra manera nos vamos a enfrentar
a situaciones extremas, no sólo de la distribución
de la riqueza, sino también en el sentido de los conflictos
sociales.
Para concluir con este escrito, de un tema tan preocupante,
sólo queda por hacer una última cuestión:
¿Podremos algún día reducir la pobreza?
Para
ello debemos tomar plena conciencia de que lo que se necesita
es un replanteamiento de las prioridades del ser humano, para
así reconfigurar los sistemas económicos, sociales
y políticos. Las estructuras actuales, tal y como están,
generan un drenaje constante de pobres. Por supuesto, esto no
podrá lograrse si carecemos de un a verdadera voluntad
civil para exigirle a nuestros mandatarios que empiecen a crear
políticas económicas eficaces para abatir esta
enfermedad y no perdiendo el tiempo midiendo la popularidad
de los partidos.
Esto
es el mundo real, y la pobreza es real; póngase abusado,
no le vaya a tocar.
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