Calkiní, 4 de septiembre de 2005
 
El mundo real: La pobreza es real
 
 

Por Flor Jerusalén Arcia Heredia

 

Muchas voces expertas claman por reducir los índices de pobreza de los países más atrasados en el planeta; sin embargo, los esfuerzos parecen pocos y aislados para curar esta enfermedad de la humanidad. Precisamente es el tema de que les voy a hablar “La pobreza en el mundo”.

 

La pobreza es una enfermedad de la humanidad, porque desde los tiempos en que los humanos empezamos a vivir de manera social, las divisiones entre las comunidades sustentadas en la posesión de bienes económicos para su supervivencia, han aumentado en forma exponencial el número de habitantes que tiene el mundo y, por desgracia, esta situación no se ha podido revertir en ninguna etapa de la historia.

Parece paradójico que hoy, con mayor frecuencia, se habla de globalización y desarrollo sustentable, se mejora la tecnología de las comunicaciones de la cibernética, se crea la estructura robótica y la ciencia médica avanza a niveles inalcanzables, los pobres, las clases bajas de la sociedad, los que no tienen nada, son cada vez más pobres sin que nadie tenga la solución acertada para revertir esta situación.

Es un hecho que la pobreza va en aumento; los gobiernos en turno imponen políticas para revertir dicha enfermedad, pero al parecer siempre se avanza un paso y retroceden dos.

Se puede creer que todo lo anterior es superficial, pero lo que sí es real se muestra en el bolsillo de las personas, el poder adquisitivo cada vez es menos y para ciertos sectores sociales no resulta ni siquiera la canasta básica.

No es que la pobreza aparezca de pronto, se genera con el paso del tiempo, ya sea por falta de empleo regular para las personas, pero no se puede vencer a la pobreza, si para unos significa una cosa y para otros otra. Para desglosar este concepto nos hacemos una pregunta: ¿Cuál es el significado real de la pobreza?

La Comisión económica paramédica Latina en México nos dice que no existe una definición que sea el consenso de esta norma, pero se puede definir la pobreza por el valor adquisitivo de cada persona, en base a la canasta básica que debiera consumirse por una persona; quiénes no llegan a tener este ingreso, están considerados por debajo de la pobreza extrema.

Si la gente adquiere la canasta básica es considerada no pobre. Como consecuencia, a la definición, podemos establecer que hay pobre y no pobres, gracias a esta línea que divide esquemáticamente a los individuos que sufren pobreza y los que no. Sin embargo, esta manera de definir a la pobreza crea gran discusión entre los especialistas de diversas áreas, porque resulta complejo. Los organismos internacionales, como el Banco Mundial, ha escogido una definición muy genérica: el que gane menos de dos dólares, es decir, veintidós pesos en México al día, es pobre; y el que gane menos de un dólar o sea once pesos, esta en extrema pobreza.

Ya expliqué la definición de la pobreza respecto a lo investigado, pero ¿Cuáles son los factores principales que la causan? Uno de los principales factores es la estructura de la economía capitalista, porque esté ocasiona un crecimiento económico, pero no genera empleos que es otro factor primordial de la pobreza.

Una pauta importante, es que al no generarse empleos, la pobreza aumenta; pero ¿Qué genera el desempleo? El avance de la tecnología es uno de los causantes, según datos de CEPAL; la ONU predijo hace cinco años que para el 2005 iban a existir, aproximadamente, 1,500 millones de personas desocupadas. Esto quiere decir que de la misma estructura industrial productiva y tecnológica, se está produciendo desocupación y, por lo tanto, se está generando la pobreza.

Y ante un cuadro tan sobrio, queda preguntarnos: ¿Hacia dónde nos conduce este escenario?

Es evidente que la sociedad a futuro requerirá grandes cambios y transformaciones, porque de otra manera nos vamos a enfrentar a situaciones extremas, no sólo de la distribución de la riqueza, sino también en el sentido de los conflictos sociales.
Para concluir con este escrito, de un tema tan preocupante, sólo queda por hacer una última cuestión: ¿Podremos algún día reducir la pobreza?

Para ello debemos tomar plena conciencia de que lo que se necesita es un replanteamiento de las prioridades del ser humano, para así reconfigurar los sistemas económicos, sociales y políticos. Las estructuras actuales, tal y como están, generan un drenaje constante de pobres. Por supuesto, esto no podrá lograrse si carecemos de un a verdadera voluntad civil para exigirle a nuestros mandatarios que empiecen a crear políticas económicas eficaces para abatir esta enfermedad y no perdiendo el tiempo midiendo la popularidad de los partidos.

Esto es el mundo real, y la pobreza es real; póngase abusado, no le vaya a tocar.

 
Fuente: Texto enviado por su autora // Dibujo: Leydi Kú Noh