Calkiní, 12 de septiembre de 2007
 
La alfabetización en Campeche

 

 

Por Teresita Durán Vela

El 8 de septiembre  ha sido declarado por la UNESCO, como  “Día mundial de la alfabetización”; una fecha propuesta para analizar la situación de la alfabetización en el mundo, atendiendo primordialmente la destinada a  jóvenes y adultos que no saben leer y escribir;  y en consecuencia, por su condición escolar, forman parte de un grupo poblacional,  con pocas oportunidades para  acceder a la educación.

 

En realidad, el analfabetismo es un problema complejo, en donde las inequidades sociales y de género, acentúan la discriminación y exclusión de las mujeres en los programas educativos; mismas que se agravan, por las condiciones socioeconómicas e ideológicas imperantes en las comunidades rurales y marginadas. La lucha contra el analfabetismo debe ser una tarea permanente, urgente, para hacer frente a una injusticia histórica: aprender a leer y escribir, porque independientemente del factor de género; atendiendo a la población de 15 y más años de edad, en el estado de Campeche, son 443 363 personas, de las cuales, 54 153 no tiene instrucción, 80 131 tienen primaria completa y 96 488 no terminaron la primaria, dichos indicadores reflejan el nivel de instrucción y el porcentaje de la población incluida dentro del grupo de personas alfabetizadas; estos valores, comprueban que todavía hay jóvenes y adultos que no han podido ejercer a plenitud el derecho a educación.

Según datos del INEGI (publicados en la pag. 101 de “Las mujeres en Campeche”, 2005.), cita los siguiente “entre 1970 y 2000 el dato de analfabetismo entre la población de 15 y más años de edad, se redujo 13.5 puntos al pasar de 25.3 a 11.8%; con base al censo 2000, se registra que en Campeche, un total de 52 323 analfabetas, de los cuales 40.2% son hombres y 59.8% son mujeres; este resultado, evidencia las desigualdades de alfabetización por sexo, en localidades con menos desarrollo urbano, con predominio de patrones culturales sin equidad de género”. En el mundo, 1 de cada 7 personas es analfabeta.

Es cierto que el problema del analfabetismo no es privativo de Campeche y sus municipios, pero también, es cierto que teniendo una población inferior al millón de habitantes, los esfuerzos humanos y la disposición de materiales didácticos, libros de texto, cuadernos de trabajo, asesores comunitarios, aunados a una fuerte e intensa campaña de sensibilización,  podría impactar a los altos índices de personas que no saben leer y escribir, del tal suerte, que el IEEA (Campeche) lograría resultados satisfactorios, en la lucha contra el analfabetismo; pero ante todo, mejoraría la calidad de vida y las expectativas individuales de las personas, aunado a ello, su condición socioeconómica; porque un sujeto alfabetizado,  es dueño de su palabra y desde ella, puede ejercer su ciudadanía; accede a la libertad del pensamiento, a la expresión y al conocimiento. La alfabetización es el puente al conocimiento. Ojalá pronto desaparezca del vocabulario, la palabra analfabeto y aumente el número de personas alfabetizadas.

En la medida, que los gobiernos, a través de las dependencias creadas para la coordinación de la educación,  asuman el compromiso y responsabilidad para asegurar educación básica para todos y abatir el rezago en la población;  estarán demostrando voluntad e inteligencia, en materia de desarrollo humano y desarrollo sustentable; sólo así, las comunidades avanzarán, alcanzando altos niveles de participación ciudadana, creando  hombres y mujeres con las habilidades intelectuales y comunicativas básicas, para enfrentarse en la vida cotidiana y resolver adecuadamente, las situaciones problemáticas de su entorno. En nuestra entidad, la dependencia responsable de la educación de los adultos, atendiendo a las líneas de acción de la Ley General de Educación y al Programa Nacional de Educación, organizó jornadas de trabajo,  para  incentivar a la población sin certificado de educación primaria o secundaria, a participar en los programas de certificación; esto como una medida, para abatir el rezago educativo y asegurar que la población sin instrucción básica, concluya los estudios correspondientes.

En este siglo XXI, la alfabetización debe ser una prioridad en las políticas públicas, ya lo decía anteriormente, Torres Bodet y Vasconcelos, la educación es la llave de la sabiduría, es la vacuna contra la ignorancia y la mejor inversión, para el progreso de los pueblos; de ningún modo, debe verse, como una estrategia antidemocrática; mucho menos, como arma que atenta contra los derechos universales del hombre.

San Francisco de Campeche, Cam., septiembre de 2007.

 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán Vela; 12 de septiembre de 2007/ Foto: Santiago Canto Sosa; 2006.