En
estos días de septiembre, libertad e independencia, son
el principal motivo de las celebraciones en todos los rincones
de la geografía nacional. En cada comunidad, la bandera
nacional luce con esplendor, insignia tricolor que sintetiza
la esencia del pasado, presente y futuro de un pueblo sediento
de paz, que grita ¡Viva México!, exclamación
salida del alma, se hace fuerte con las notas del himno nacional;
al compás de las bandas de guerra, clarinetes, tambores
y cornetas, unen sus melodías para dar el toque marcial
y de respeto a los símbolos patrios.
Las
banderas ondean en lo más alto de edificios públicos,
iglesias, centros de gobierno y hasta en el techo de las casas
o azoteas de los conjuntos habitacionales; porque aún
con este clima de violencia, aflora el patriotismo, esperanza
para volver a caminar libremente por las calles; confianza que
se puede ganar siendo capaz, responsable, leal y honesto con
principios y valores que sostienen a las familias mexicanas.
La
independencia nacional, más que una fecha conmemorativa,
es una verdadera celebración para todos los que nacimos,
vivimos y heredamos la riqueza cultural de un país, que
siente en sus entrañas, el dolor y la destrucción
a causa de la violencia. Un pueblo atemorizado, sediento de
paz, que demanda castigo para criminales, secuestradores, narcotraficantes
y funcionarios vinculados con organizaciones delictivas; una
sociedad que reclama seguridad, familias sumidas en crisis y
desintegradas, a causa del problema de toda forma agresiva que
rompe la armonía social. No puede ocultarse la realidad,
la situación es de emergencia… vale la pena, fortalecer
ese espíritu de lucha y orgullo por lo nuestro, lo que
somos y dejaremos a las futuras generaciones: un país
en desarrollo, libre de piratería, corrupción,
secuestros, asesinatos, pornografía y pobreza. ¡Vivimos
en un México no soñado!
¡Un
México lastimado severamente! Un país que se resiste
a avanzar en su economía, pero que disfruta los sabores
de la comida, el aroma de sus frutas y la belleza de sus flores;
un país que explota su petróleo, apostando a nuevas
inversiones y estrategias; un Estado secuestrado por el narcotráfico,
lucha con sus cuadros militares, derramando sangre, perdiendo
vidas, firmes al combate del enemigo que habita en casa…
ese es el México que celebrará un aniversario
más de su independencia este año 2008.
“Si la patria es pequeña, uno grande la sueña”
es una frase de Rubén Darío, que debe sembrarse
en la mente de los niños, cultivarla como valor preciado;
para creer en la bandera tricolor con su águila devorando
una serpiente; defender con valentía el legado de Don
Miguel Hidalgo, Allende, Morelos, Doña Josefa Ortíz,
quienes consiguieron Patria y libertad para todos. Salvemos
con buenas acciones nuestro México lindo; el México
de todos los que habitamos este país, no el México
del PAN, PRI o PRD, porque tampoco es el México de Felipe
Calderón, Beatriz Paredes o López Obrador; ni
propiedad de Carlos Slim, los Zetas, Televisa o TV Azteca, es
el México de nuestros abuelos, padres e hijos, de todos
los que la ley reconoce como mexicanos, sin distinciones de
origen, posición económica, condición física,
religión, profesión, empleo o nivel social. El
México de todos, por ese valor, afiancemos el orgullo
y fortaleza, para actuar positivamente a favor de una vida digna
para todos, donde la paz sea un seguro para la integridad.
¡Defendamos
el México que conocimos cuando niños y soñamos
cuando jóvenes! Hagamos del pedacito donde habitamos
un sitio seguro para los nuestros, sin olvidar los versos y
el “Credo” escrito por el yucateco Ricardo López
Méndez. He aquí dos estrofas:
México,
creo en ti como en el vértice de un juramento,
tú hueles a tragedia tierra mía,
y sin embargo ríes demasiado,
acaso porque sabes que la risa,
es la envoltura de un dolor callado.
México,
creo en ti, porque eres el alto de mi marcha,
y el punto de partida de mi impulso,
mi credo ¡Patria!, tiene que ser tuyo,
como la voz que salva,
y como el ancla.
San
Francisco de Campeche, Cam. 12 de septiembre de 2008. |