Calkiní, 12 de septiembre de 2008
 
México... creo en ti
 

Por Teresita Durán Vela

 

México, creo en ti… esencia de un poema…pensamiento cuyo mensaje tan diverso, por las diferentes connotaciones e interpretaciones que pudieran darle las personas; sin embargo, esa frase de cuatro palabras, tiene implícito un gran significado que renace durante el mes de la patria y en la emoción escondida del mexicano, más allá de fronteras y continentes.

 

En estos días de septiembre, libertad e independencia, son el principal motivo de las celebraciones en todos los rincones de la geografía nacional. En cada comunidad, la bandera nacional luce con esplendor, insignia tricolor que sintetiza la esencia del pasado, presente y futuro de un pueblo sediento de paz, que grita ¡Viva México!, exclamación salida del alma, se hace fuerte con las notas del himno nacional; al compás de las bandas de guerra, clarinetes, tambores y cornetas, unen sus melodías para dar el toque marcial y de respeto a los símbolos patrios.

Las banderas ondean en lo más alto de edificios públicos, iglesias, centros de gobierno y hasta en el techo de las casas o azoteas de los conjuntos habitacionales; porque aún con este clima de violencia, aflora el patriotismo, esperanza para volver a caminar libremente por las calles; confianza que se puede ganar siendo capaz, responsable, leal y honesto con principios y valores que sostienen a las familias mexicanas.

La independencia nacional, más que una fecha conmemorativa, es una verdadera celebración para todos los que nacimos, vivimos y heredamos la riqueza cultural de un país, que siente en sus entrañas, el dolor y la destrucción a causa de la violencia. Un pueblo atemorizado, sediento de paz, que demanda castigo para criminales, secuestradores, narcotraficantes y funcionarios vinculados con organizaciones delictivas; una sociedad que reclama seguridad, familias sumidas en crisis y desintegradas, a causa del problema de toda forma agresiva que rompe la armonía social. No puede ocultarse la realidad, la situación es de emergencia… vale la pena, fortalecer ese espíritu de lucha y orgullo por lo nuestro, lo que somos y dejaremos a las futuras generaciones: un país en desarrollo, libre de piratería, corrupción, secuestros, asesinatos, pornografía y pobreza. ¡Vivimos en un México no soñado!

¡Un México lastimado severamente! Un país que se resiste a avanzar en su economía, pero que disfruta los sabores de la comida, el aroma de sus frutas y la belleza de sus flores; un país que explota su petróleo, apostando a nuevas inversiones y estrategias; un Estado secuestrado por el narcotráfico, lucha con sus cuadros militares, derramando sangre, perdiendo vidas, firmes al combate del enemigo que habita en casa… ese es el México que celebrará un aniversario más de su independencia este año 2008.


“Si la patria es pequeña, uno grande la sueña” es una frase de Rubén Darío, que debe sembrarse en la mente de los niños, cultivarla como valor preciado; para creer en la bandera tricolor con su águila devorando una serpiente; defender con valentía el legado de Don Miguel Hidalgo, Allende, Morelos, Doña Josefa Ortíz, quienes consiguieron Patria y libertad para todos. Salvemos con buenas acciones nuestro México lindo; el México de todos los que habitamos este país, no el México del PAN, PRI o PRD, porque tampoco es el México de Felipe Calderón, Beatriz Paredes o López Obrador; ni propiedad de Carlos Slim, los Zetas, Televisa o TV Azteca, es el México de nuestros abuelos, padres e hijos, de todos los que la ley reconoce como mexicanos, sin distinciones de origen, posición económica, condición física, religión, profesión, empleo o nivel social. El México de todos, por ese valor, afiancemos el orgullo y fortaleza, para actuar positivamente a favor de una vida digna para todos, donde la paz sea un seguro para la integridad.

¡Defendamos el México que conocimos cuando niños y soñamos cuando jóvenes! Hagamos del pedacito donde habitamos un sitio seguro para los nuestros, sin olvidar los versos y el “Credo” escrito por el yucateco Ricardo López Méndez. He aquí dos estrofas:

México, creo en ti como en el vértice de un juramento,
tú hueles a tragedia tierra mía,
y sin embargo ríes demasiado,
acaso porque sabes que la risa,
es la envoltura de un dolor callado.

México, creo en ti, porque eres el alto de mi marcha,
y el punto de partida de mi impulso,
mi credo ¡Patria!, tiene que ser tuyo,
como la voz que salva,
y como el ancla.

San Francisco de Campeche, Cam. 12 de septiembre de 2008.

 
 
 
Fuente: Texto enviado por Teresita Durán; 12 de septiembre de 2008 / Foto: Santiago Canto Sosa; 2006