El corazón de Ah-Canul 2

No. 2

Hacia un nuevo paradigma

Uriel Márquez

 

Hablemos de un experimento efectuado en una Universidad de los Estados Unidos de Norteamérica: Se les proporcionaron a varias personas motivos, ambientes o escenarios que los indujeron a vivir momentos de felicidad. Simultáneamente sus cerebros pulsaciones, química sanguínea, etc. fueron sometidos a mediciones. Todos los resultados apuntaron hacia la positividad, se generaron en el cuerpo endorfinas, interlucan y otras drogas internas que le hacen bien al organismo.

Posteriormente se les extrajo del ambiente o escenario generador de los resultados mencionados, y se les pidió que cerraran los ojos y recordaran o visualizaran mentalmente los sitios o escenas anteriores. Los resultados en el corazón cerebro y química sanguínea fueron los mismos. Para el cuerpo no hubo diferencia entre ver y vivir la realidad o en recordarla. Para el organismo era lo mismo.

De este experimento se concluye que pensar es llevar a cabo química cerebral; esto es que cada pensamiento genera una sustancia química para cada estado mental: una para la tristeza, una para la ira, una para la alegría, etc. Con nuestro pensamiento tenemos la oportunidad de participar en la creación de nuestra realidad, no solamente la genética y las circunstancias son elementos creadores.

Un ejercicio para llevar a la práctica lo mencionado anteriormente es el siguiente:

Siéntate o recuéstate cómodamente. Respira lentamente para relajarte, trae a tu mente algún recuerdo feliz de tu vida. Visualízalo en tu pantalla mental, recreando las imágenes visuales, los sonidos. Siente en tu cuerpo o en tu rostro el aire, el agua, la tersura de alguna superficie, etc. Puedes ser espectador del evento o participar como protagonista.

Haz esta práctica las veces que lo desees y dale la duración que quieras. Los temas de visualización pueden variarse; la única condición es que se refieran a momentos felices de tu vida.